El Comercio

Márquez apabulla a sus rivales y eleva un muro en Alcañiz

  • El ilerdense parece inalcanzable en Aragón, donde ha dejado a sus compañeros de primera fila, Viñales y Lorenzo, a más de seis décimas

Se lo van a pasar bien los aficionados en la jornada que hoy pone colofón a tres días intensos en Motorland. Ayer en la subasta de los puestos para las parrillas de salida, MotoGP fue una convulsa cilindrada. Cierto que Marc Márquez careció de contestación en un sábado para él casi perfecto. Lo fue desde el punto de vista de la evolución de su Honda hacia un estado en el que el ilerdense se siente absolutamente cómodo y confiado a lomos de ella. Pero el bicampeón que opta a su tercera corona fue uno de los pilotos que dieron con su esqueleto en el asfalto y, por un instante, se temió lo peor, por la reincidencia de castigar su hombro derecho, articulación que ya ha luxado en Austria.

Su accidente se anotó en la manga matinal, que bien pudo dejar la parrilla con notables ausencias de mediar consecuencias físicas. Porque Valentino Rossi voló por encima de su Yamaha en la vuelta inicial cuando negociaba la curva 6. El italiano abrió la veda y siguieron los pasos de su infortunio Lowes, Bautista y Pol Espargaró, cuya moto alcanzó de lleno a la Ducati de Petrucci, provocando una muy fea caída del italiano. La lista fue alimentada con otro incidente múltiple que pudo afectar a los comisarios.

Hayden se fue al suelo en la curva 14 y varios operarios intentaban ayudarle a recuperar su moto para continuar. 50 metros antes Márquez calculó mal su pasada a Pol Espargaró y se lo llevó por delante. La Honda del 'poleman' se deslizó hasta impactar con la del estadounidense, que tuvo que recurrir a una cabriola, como el personal que le atendía, para no convertirse en bolos condenados al 'strike'.

Ya en la calificación disminuyó la nómina de accidentes, aunque también Crutchlow y Pedrosa se llevaron su porción de asfalto. En busca de la mejor vuelta, Márquez anotó un registro de 1'47.117 prácticamente cuando aún calentaba. Flirteó con ese crono en la series que cubrió, pero fue tan estratosférico que ninguno de sus rivales se acercaron a menos de seis décimas.

Maverick Viñales y Jorge Lorenzo compartirán con el la primera línea, siendo infructuosa la estrategia de Dovizioso, parasitando el rebufo de Pol Espargaró para salir de la aspiración en su intento por limar al crono unas centésimas que su Ducati no le daba en Alcañiz. El italiano compartirá con Crutchlow y Rossi la segunda línea en la formación inicial. 'The Doctor' daba por bueno el resultado tras un sábado caótico para sus intereses y prometía que «la carrera será muy diferente».

En Moto2 se vive la metamorfosis menos esperada. Iban Zarco y Rins a la greña (19 puntos de margen para el galo) cuando el español fue confirmado como piloto Suzuki de MotoGP en 2017. En las siguientes carreras desapareció del mapa hasta alejarse más y más del cajón. Nada animaba a pensar en la remontada y menos aún tras el G. P. de Chequia, cuando se rompió una clavícula entrenando. Pasó por el quirófano y pilotando medio lisiado y narcotizado ha vuelto a las andadas al punto de estar ahora a tres puntos de Zarco. El francés, quinto, se quedó en la calificación a casi medio segundo de Sam Lowes, quien superó en 54 centésimas a Álex Márquez en su mejor actuación de sábado en la cilindrada. A Rins le espera una carrera compleja ya que una gastroenteritis ha arrasado su fortaleza y partirá desde la quinta fila.

En Moto3 la pole fue para Bastianini, con Navarro segundo. La atención se centra en si se dan las carambolas para que Brad Binder se proclame ya hoy campeón del mundo.