El Comercio

Rosberg, con su trofeo, tras abandonar el podio.
Rosberg, con su trofeo, tras abandonar el podio. / EFE

Rosberg ensaya el doblete

  • Alonso y Sainz se encontraron en tierra de nadie peleando por nada y acabaron decimosexto y decimoséptimo

  • Mercedes se proclama campeón de constructores gracias a la victoria del alemán, propiciada por una nueva pésima salida de Hamilton

Ya sólo dos pilotos pueden proclamarse campeones del mundo: Nico Rosberg y Lewis Hamilton. La diferencia es que el primero depende de sí mismo y el segundo no. Y aunque lo hiciera, es imposible fiarse de las opciones de un Hamilton que falla en más salidas de las que acierta. En el Gran Premio de Japón el piloto británico entregó la cuchara muy pronto, en la misma línea de la parrilla, en la que casi se le cala el coche y se vio octavo cuando necesitaba luchar, al menos, por ganar la carrera si quería mantener intactas sus opciones de título.

Una de las carreras menos movidas del año (acabaron los 22 pilotos) coronó por tercera vez a Mercedes como campeón de constructores. El dominio de la escudería alemana en esta era híbrida de la F-1 es un ejemplo para el resto de equipos, que por tercer año volverán a mirar con envidia a la clasificación general.

Tener un monoplaza tan superior al resto permite ver actuaciones como las de Nico Rosberg en esta carrera. Incluso utilizando una estrategia de relajada, sin demasiada presión y sin llevar el rendimiento al límite, el alemán consiguió su novena victoria del año, que ya le permite sacar la calculadora en el resto del año: con ser segundo en las cuatro carreras que quedan, aunque las gane Hamilton, se proclamará campeón del mundo.

Entre los pilotos de Mercedes se coló el piloto del día, así nombrado por sexta vez este año por los aficionados de la Fórmula 1. Max Verstappen sacó petróleo de una carrera en la que el ritmo de Red Bull no estaba a la altura de Ferrari, aunque los italianos ya se encargaron ellos solos de fastidiar sus opciones en boxes. El joven holandés no vio peligrar su podio en ningún momento, pero sí su segunda posición. En la penúltima vuelta, cuando vio a Hamilton por los retrovisores en la última 'chicane' del circuito, hizo un extraño cambio de dirección en plena frenada, lo que fue investigado por los comisarios tras la prueba.

Tanto Verstappen como Vettel mostraron su lado más exigente por la radio. Hasta en cinco ocasiones se escucharon sus quejas sobre los doblados, a quienes pedían con gestos que se quitaran de en medio para dejarles libre el camino hacia el podio. Al de Red Bull le salió bien, pero no así al de Ferrari, porque se quedó demasiado tiempo en pista con unos neumáticos sin rendimiento y, cuando rectificaron, ya era tarde.

Decepción española

Fernando Alonso y Carlos Sainz finalizaron en unas pobres decimosexta y decimoséptima posiciones finales. Los españoles se encontraron en tierra de nadie peleando por la nada, ya que los puntos no sólo no estuvieron cerca. Ni siquiera fueron remotamente posibles. En una prueba en la que no abandonó nadie, en la que las escapatorias del circuito quedaron limpias tal y como habían comenzado el día, poco más se pudo hacer.

La decepción de Alonso se plasmó en una frase por radio a su ingeniero de pista. Al bueno de Mark Temple se le ocurrió la idea de intentar motivar al bicampeón del mundo con un típico tópico -«empuja más fuerte»- cuando salió de boxes con neumáticos frescos. El ovetense se revolvió con una irónica respuesta: «Ojalá pudiera empujar». El bicampeón y Jenson Button dejaron una pobre imagen de McLaren en casa de Honda, y lo peor para ellos es que no saben a qué se debe.

Lo mejor para Alonso y Sainz, a quien tampoco le funcionó nada sin motivo aparente, fue la pelea que mantuvieron. Al límite, pero de forma limpia al final, el asturiano y su alumno más aventajado se vieron rueda a rueda, aunque al final fue el maestro quien se impuso. Para el análisis y aprendizaje posterior le queda a Sainz la defensa de la posición que le brindó Alonso en la entrada de la curva 130r. Pobre consuelo para dos corredores que aspiraban hace tres días a entrar entre los 10 primeros en una prueba en la que acabaron luchando por no cerrar la parrilla, doblados y con el peor ritmo de la temporada.