El Comercio

«Alguno en el 'box' dijo: si este año ganamos, será un milagro»

  • El piloto español dice que no se esperaba el título y que al cruzar la meta lo primero que pensó es que no había «nada preparado para celebrar»

«El Mundial perseguido». Ese es el titular que Marc Márquez (Cervera, 1993) habría puesto a su campaña 2016, en un ejercicio periodístico al que fue sometido durante la comparecencia posterior a su victoria en Japón, que, unida a las caídas de sus rivales Lorenzo y Rossi, representa su tercer título universal de MotoGP con sólo 23 años. «La verdad es que no me esperaba para nada ser campeón. Cuando he cruzado la línea de meta, lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido 'no habrá nada preparado... bueno, pues no lo celebramos'. Pero luego he visto a mi hermano y a José -José Luis Martínez, su amigo y asistente- en la tercera curva y, cuando he llegado al corralito, ahí sí que ya el equipo lo tenía todo preparado...», asegura el piloto de Honda.

¿Qué puede explicar de la camiseta, del 'Give me five'?

Está claro que aquí no regalan nada y al final cuentan todos los campeonatos. La verdad es que poder decir que tengo cinco títulos mundiales con 23 años es una cosa importante, pero tampoco quiero que se frene mi carrera aquí.

Ha reconocido que algo de presión sí que ha habido.

Sí, pero no podía dar pistas a los rivales. En la pretemporada, después en la carrera de Catar y en Le Mans, veía un poquito cuesta arriba el tema. Ahí sí que me llegaron a decir algunos dentro del equipo '¡eh! tú, sonríe que tú puedes, que lo que has hecho hasta ahora no ha sido casualidad'. Todos somos humanos y sí, me podéis ver sonreír, esto y lo otro, pero al final la presión estaba ahí y yo mismo me la puse.

¿Qué ha pasado cuando ha visto 'Lorenzo out' en su pizarra?

He pensado 'otra así y no acabo'. No me acordaba ni de reducir marchas. Iba siempre calculando, siempre frenando en los mismos sitios, pero en esa vuelta me he desconcentrado totalmente. Y luego ya sí que en las dos últimas me he vuelto a centrar. He vuelto a ir al límite, porque he pesando que así, al límite, sí que estaría sin distraerme, porque ves el peligro. Y sí que cuando he cruzado la línea de meta ha estallado la emoción.

¿Tal y como fue la pretemporada pensó que sería imposible?

Bueno, yo escuché en el 'box' a alguno decir 'si este año ganamos será un milagro'. Recuerdo una reunión con los ingenieros de Honda en la que les dije: 'cambiaré mi mentalidad y sumaré puntos, pero me tenéis que ayudar, y, a mitad de temporada, como máximo, tenéis que traerme algo'. Han ido poco a poco pero, bueno, en Brno llegaron unas alas, luego el lunes probamos cosas de electrónica que nos ayudaron un poquito y es lo que les pedía. Sólo un poquito más para, en los circuitos que nos van bien, poder ganar.

¿Pero creyó que los japoneses lo harían? Otras veces no han llegado.

Yo también les prometí que cambiaría y no lo tenía claro. Así que tú prometes, pero luego no sabes lo que pasará. Pero sí, al final he confiado en Honda siempre, incluso renové el contrato cuando peor estábamos con la moto. Era más fácil decir 'va, cambiamos y ya está'. Pero mi cabeza y mi corazón están en Honda y siempre he confiado en este equipo.

Empieza 2017 en Australia. ¿Qué rival teme para el próximo año?

Va a haber mucho cambio, pero, primero, ¡habrá que desmelenarse un poco! En alguna carrera de las que quedan este curso arriesgaré. Y luego ya veremos. Hay mucho cambio imprevisible, pero nosotros estamos centrados con el motor nuevo y también en el de este año para tenerlo como alternativa.

La pequeña lucha con el italiano Valentino Rossi en la carrera de ayer ha sido de lo mejor de la temporada.

Sí, sí, la verdad es que sí. He visto a Valentino al principio de la carrera un poco nervioso. Ha salido mal, cosa que nunca hace, luego me ha adelantado dos o tres veces, que, normalmente, al principio de carrera no se hace, se colaba de frenada e iba al límite y me he dicho: 'esta pelea no me conviene'. Pero sí que en el adelantamiento del cambio de dirección que he hecho me he inspirado. Y he pensado '¡ahora tiro, que se habrá enfadado!'.