El Comercio

Lewis Hamilton.
Lewis Hamilton. / EFE

Lewis Hamilton aprieta los dientes

  • El británico consigue una 'pole' en uno de sus circuitos fetiche. Sainz se coló entre los diez primeros y Alonso saldrá duodécimo

Hamilton tiene claro que su trabajo hasta final de temporada sólo es uno: ganar, ganar y ganar. No le queda otra si quiere revalidar los títulos mundiales conseguidos. Así que lo mejor es salir primero. El británico cumplió con una letal vuelta en 1:34.999, la más rápida que se ha logrado en el asfalto texano. Su rendimiento en la clasificación del Gran Premio de EE UU (21 horas) fue brutal: tuvo controlado a un Rosberg que había logrado las últimas 'poles' en Austin, pese a que no ha ganado nunca.

Los Red Bull cumplieron con su papel de segundos espadas del campeonato, esta vez con un sonriente Daniel Ricciardo por delante de un enfadado Max Verstappen, a quien la FIA ha puesto coto. Si se repiten las polémicas maniobras defensivas del neerlandés, serán castigadas.

Raikkonen y, sobre todo, su compañero Sebastian Vettel acabaron muy decepcionados la jornada. El alemán no se mordió la lengua a la hora de criticar el rendimiento del monoplaza rojo y lo expresó con una elocuente y popular expresión en inglés («it is what it is»), que en castellano se podría traducir por «es lo que hay».

Carlos Sainz comenzaba la clasificación entre dudas. En los terceros entrenamientos libres sólo dio seis vueltas y pinchó dos veces, una en cada rueda trasera. El problema venía del mismo origen: una nueva pieza de carbono en el eje trasero provocó que se rajaran las llantas izquierda y derecha, lo que le hizo perder la última tanda previa a la clasificación.

Sin embargo, eso no supuso ningún problema. Es más, le da más valor a la espectacular vuelta que se sacó en la 'Q2' de la clasificación que le permitió entrar en el 'top ten' de la parrilla de salida. No pasó de la décima posición en ese intento, pero la satisfacción no se la quita nadie. El objetivo de los puntos es más real hoy que nunca, sobre todo porque ha recuperado la confianza en Toro Rosso.

Fernando Alonso, por su parte, no se mordió la lengua. Saldrá duodécimo, pese a hacer una vuelta bastante aceptable en la 'Q2', pero por el camino dejó otro de esos mensajes por radio que dan buena muestra del calvario que pasa cada vez que tiene que verse en una recta. El ovetense, cuando hizo su primer tiempo cronometrado en la tanda intermedia del sábado, reaccionó muy enfadado cuando previó que no iba a ser suficiente: «Sería bueno no perder una décima y media en las rectas». No le faltaba razón para temerse lo peor: primero Carlos Sainz y después Felipe Massa y Sergio Pérez le echaron de la 'Q3', el gran objetivo del fin de semana.