El Comercio

Hamilton sigue con la tijera

Salida muy comprometida en México, con Hamilton (44) y Rosberg (9) haciendo sendos rectos en la chicane.
Salida muy comprometida en México, con Hamilton (44) y Rosberg (9) haciendo sendos rectos en la chicane. / AFP
  • Se queda a 19 puntos de Rosberg tras otro doblete de Mercedes en México, donde Verstappen, sancionado, puso de los nervios a Vettel

Lo que la cabeza de carrera no plantea lo muestran con generosidad los inquilinos de las plantas populares. Es lo que tiene la Fórmula-1, cada vez más dividida en dos hemisferios que mucho tienen que ver con la riqueza y los presupuestos terrenales. La noticia en México fue que Hamilton sigue manejando la tijera, en pleno recorte de la ventaja aún notable que le separa de su coequipier Rosberg. Con 50 puntos por disputarse el alemán dispone de 19 con los que negociar en el asfalto.

Fuera del esperado y rutinario doblete de Mercedes, el autódromo Hermanos Rodríguez vibró con varias batallas épicas en varias de las cuales apareció Vettel en su versión más plañidera. El tetracampeón resulta antipático a más no poder y algún rival se la guardará en la pista.

Esta vez dejó un par de lindezas entre las que la radio de Ferrari desveló. Repartió un par de «estúpidos» a rivales y guardó para el final la muestra de su descontrol. Se había tocado con Verstappen a cuatro vueltas del final y el holandés ganó plaza al acortar una chicane sin cederle el paso. Al no haber confirmación de la posible sanción (le cayeron cinco segundos al holandés) hasta la conclusión de la carrera, apuntó el alemán por elevación a la cabeza de Whiting, director de carrera. «Este mensaje es para Charlie: ¡Vete a la mierda!».

La cita arrancó con riesgo. En el negociado de la primera chicane Hamilton clavó los frenos y se fue recto un buen trecho, si bien ningún oponente estaba en disposición de ganarle la posición. Tras él, Verstappen achuchó a Rosberg, se tocaron y el alemán emuló a su compañero. No fue el único percance, lo que forzó la salida del safety car.

Recuperada la libertad de acción, la carrera parecía dirigida al enésimo déjà vu del curso. En cierto modo así fue referido a la no pugna por el triunfo. No ayudaron los compuestos medios preparados, indestructibles sobre el frío asfalto mexicano. La posibilidad de variar la estrategia entre una y dos paradas acabó por ser un factor intrascendente.

Massa era el primero que se enfrentaba a Vettel luchando por la quinta plaza. El alemán que creía haber pinchado en la salida, estaba especialmente irritable. «Es estúpido», dedicó al brasileño. Sin más.

Hubo opción para que el Mundial cobrara mayor interés. Verstappen había logrado mejor ritmo que Ricciardo y desde el muro de Red Bull se le dio luz verde para superarle. El holandés llegó a ponerse a distancia de caza de Rosberg. Fue como si sólo tuviera una bala. La utilizó en la vuelta 51. Agua. Le metió el morro pero su exceso le llevó a marcarse un recto.

Mientras, Checo Pérez hacía levantarse de los asientos a los 100.000 aficionados presentes en el trazado mexicano. Jugaba en casa y se pasó toda la carrera intentando superar a Bottas y Massa. Con el carioca estuvo encelado medio Gran Premio. Le rozaba en la zona virada y el Williams se escapaba cuando traccionaba en recta. El finés marcó una velocidad punta de 372'5 por hora. El récord en competición lo tiene Montoya desde 2003 en Imola con 372'6.

Quedó para el final el pulso entre Vettel y Verstappen, con el holandés a punto de lograr para Ricciardo un dos por uno que le hubiera llevado al cajón. El germano fue el que lo disfrutó, con sanción de por medio.