El Comercio

Ander Arana se estrena a lo grande

Los ganadores del 40 Rallye de Avilés Ander Arana y Aritzk Kobeaga trazan una curva en el tramo de Corvera con su Peugeot 309 GTI.
Los ganadores del 40 Rallye de Avilés Ander Arana y Aritzk Kobeaga trazan una curva en el tramo de Corvera con su Peugeot 309 GTI. / JOSE PRIETO
  • Una avería en el alternador dejó al piloto avilesino fuera de carrera antes de comenzar el primer tramo

  • El vasco se aprovechó de los problemas de Daniel Alonso para vencer en su primer Rallye de Avilés

Ander Arana y Arkaitz Kobeaga (Peugeot 309 GTI) llegaron y besaron el santo en el Rallye de Avilés. El equipo vasco aprovechó los problemas mecánicos de Daniel Alonso y Salvador Belzunces, que se quedaron fuera de la prueba a las primeras de cambio, y lograron el triunfo en su primera participación en el rallye local. Los miembros del FMC-UCAV Racing Engineering fueron los más rápidos y sólo pudieron seguirles los pasos Aldo de Alberto y Antonio Longoria (Seat Córdoba WRC) y César Palacio y Roberto Arias (BMW 325 i), estos últimos dejando bien alto el pabellón de la Escudería Avilesina.

Porque la mecánica muchas veces acaba siendo definitiva, la cuadragésima edición del Rallye de Avilés comenzó ayer con mal pie. El máximo favorito al triunfo, el piloto avilesino Daniel Alonso, acompañado de su inseparable Salvador Belzunces, se quedó fuera de carrera antes de comenzar el primer tramo en El Montico. El 'récordman' de la prueba local, con cinco victorias en su haber, había superado con éxito el viernes las verificaciones técnicas de su espectacular Ford Sierra Cosworth 4x4, utilizado por Malcom Wilson en el Mundial de 1990. Sin embargo, justo antes de salir del parque cerrado hacia el enlace, el Sierra no quiso arrancar. Tras varios minutos de incertidumbre, los mecánicos se dieron cuenta de que el alternador estaba averiado, por lo que, automáticamente, los avilesinos dijeron adiós a su prueba fetiche y el histórico vehículo se despidió de las pruebas de velocidad con agrio sabor, pues la de ayer iba a ser la última carrera del vetusto automóvil con Daniel Alonso como piloto.

Mala suerte para Alonso y Belzunces y muy buena para Ander Arana y su copiloto Arkaitz Kobeaga, que pese a estrenar motor en su Peugeot 309 GTI, partían también como aspirantes a la victoria. En cualquier caso, el asfalto estaba mojado y las hojas esparcidas por la carretera, por lo que los pilotos debían ser muy cuidadosos a la hora de encarar las partes más complicadas de los tramos. Pese a su precavido discurso en la previa, los vascos fueron lobos con piel de cordero y apretaron al máximo en los tramos de la mañana para tensar la cuerda.

Fruto de ello, en la primera sección de El Montico-Villabona superaron en medio minuto a César Palacio y Roberto Arias y se fueron a comer junto al resto de pilotos a un conocido restaurante cercano a la Plaza de España con más de un minuto de diferencia con respecto a Aldo de Alberto y Antonio Longoria, que superaron a lo largo de la mañana a César Palacio y Félix García sin que hubiese punto de retorno.

Tras el espectacular arranque, los vascos decidieron contemporizar por la tarde, arriesgar menos pero mantenerse siempre por delante de sus rivales, algo que consiguieron finalmente.

En ese sentido, los tramos vespertinos, principalmente La Lloba, con salto incluido, eran más propicios para cometer errores, algo que no querían hacer unos Arana-Kobeaga cuyo objetivo no era otro que finalizar lo que ha sido una gran temporada en líneas generales con victoria. No en vano, el binomio vasco había roto el motor en la última prueba disputada en La Coruña y las precauciones aparecieron en escena.

La contemporización fue aprovechada por Aldo de Alberto y Antonio Longoria, que con dos grandes tramos por la tarde se quedaron a tan solo diecinueve décimas de los ganadores, pese a arrancar el rallye con el número 12 en el lateral de su precioso Seat Córdoba WRC, vehículo que hizo las delicias de los seguidores en cada cruce.

Y es que, pese al cambio de fechas y al temporal, que por momentos complicó la conducción de los participantes, el público respondió y en tramos con el de Corvera la afluencia aumentó considerablemente con respecto a lo visto en julio del año pasado, en la última edición del rallye. Quizá porque a estas alturas del año la gente no está de vacaciones o por tratarse de la última prueba tanto del Campeonato de España como del de Asturias, lo cierto es que el Rallye de Avilés tuvo un seguimiento reseñable en la carretera.

Menos espectáculo que hombres como César Palacio o Juan Carlos Fernández ofreció Antonio Sainz, hermano de Carlos y a bordo de un Porsche Carrera RS 3.0 que, evidentemente, no es nada fácil de manejar, y menos sobre mojado. En las curvas frenó más de lo deseado por los aficionados, algo que no le impidió mantener su condición de líder y lograr el Campeonato de España de velocidad para vehículos históricos con fabricación anterior a 1981.

También campeonó, en su caso en el Nacional de regularidad 50 km/h fue Josep María Molas, que se aprovechó de la ausencia en el Rallye de Avilés de Lluis Pallí y su segundo puesto tras Francisco Martínez y Alejandro Lapeña, que han finalizado el campeonato en tercera posición.

En Avilés también consiguieron sus respectivos campeonatos regionales equipos como Gustavo Alija y Roberto Rodríguez, o Víctor Iglesias y David Suárez, demostrando la importancia de un Rallye de Avilés que ayer cerró una temporada llena de emociones, la cual permitió una vez más devolver a la carretera a vehículos históricos del automovilismo internacional.

La entrega de premios, esta vez realizada en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Avilés, puso fin a prácticamente dos jornadas intensas de rallye, dentro de un año 2016 muy especial para la Escudería Avilesina, que desde mañana ya comenzará a pensar en la próxima edición.