El Comercio

Rosberg afronta la carrera de su vida

  • El piloto alemán tiene más cerca que nunca conseguir su primer Mundial, ya que si gana en Brasil será campeón

Nico Rosberg paseaba por el paddock de Interlagos, donde se puede proclamar campeón del mundo mañana, con una inusitada tranquilidad. Quién diría que está a una victoria de igualar el hito que su padre logró hace 34 años, para lo que sólo necesita hacer algo que ya ha logrado nueve veces antes en este 2016: ganar.

Una victoria le daría, matemáticamente, el ansiado título de campeón del mundo de Fórmula-1. Lograrlo en una plaza tan especial como el Autódromo José Carlos Pace, donde se han decidido antes seis títulos más, lo hace aún más ansiado. Sin embargo, Rosberg no fue ni mucho menos el protagonista de las horas previas a la carrera.

La rueda de prensa de los pilotos esta vez tenía un invitado especial: Charlie Whiting, el director de carrera. El británico ejerce de 'jefe de los árbitros' en cada carrera, y fue protagonista involuntario de la polémica en el pasado GP de México. Los contendientes por el título, Hamilton y Rosberg, quedaron en un segundo plano cuando el veterano juez de jueces explicó por qué sancionó a Verstappen y a Vettel y no al británico de Mercedes. Las explicaciones no debieron convencer mucho a Ferrari porque, unas horas después, anunciaron mediante un comunicado que van a pedir la revisión del castigo de su piloto.

De México también habló Fernando Alonso. El piloto asturiano pisa el circuito de Brasil con los recuerdos de sus dos títulos, que ganó aquí, presentes, pero con la certeza de que le costará mucho volver a levantar uno. Ahora se centra en las peleas o luchas carrera a carrera, como la que tuvo con su buen amigo Carlos Sainz en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

El madrileño y el ovetense se llevan a las mil maravillas, y no hay pugna en pista que pueda romper la amistad que les une. El de McLaren defendió a los jueces a su manera. Es difícil tener una visión clara. Hay que aplicar el sentido común. Todos tenemos opiniones diferentes, pero aquí el que manda es el juez y hay que acatarlo», afirmó.