El Comercio

FÓRMULA 1

Fernando Alonso acusa la involución de Honda

Alonso, tras unos entrenamientos libres.
Alonso, tras unos entrenamientos libres. / Efe
  • El asturiano completa 46 vueltas pese a tener otra avería, esta vez en el radiador, y afirma que el fabricante del motor no está a la altura

Cuando Fernando Alonso habla, el resto del mundo calla. Normalmente, porque no se muerde la lengua. Y cuando tiene motivos para quejarse, mucho menos. El español llegó al motorhome de McLaren muy serio. Ya no tiene paciencia para mucho, y no tiene dudas acerca de quién es el culpable: «Todo el equipo está listo para Melbourne, todo el mundo en el equipo está preparado para ganar excepto Honda. El coche está bien equilibrado de chasis y aerodinámica, pero con nuestra falta de velocidad punta podemos pasar todos los virajes a fondo y perder 30 km/h en las rectas».

No se puede ser más claro. Alonso comenzó el día con prisas: fue el primero en salir a la fría pista de Montmeló a primera hora. Vuelta de instalación, comprobación de sistemas… y de nuevo a pista, pero sin apretar. Se fue a comer con 26 vueltas… pero algo había fallado. Esta vez, era una fuga hidráulica en el radiador la que había privado al español de rodar más. «El trabajo que está en la mesa es el del motor. Hay que desbloquear esa potencia si es verdad que la tiene dentro porque no hemos podido ni sabido rodar nunca con los caballos que se esperaban. Y la fiabilidad… hacer treinta y cinco, veinte o cuarenta y tres, las que decidamos, pero parar cuando queramos no porque hay alguna alarma en el coche y haya que parar», se lamentó.

Pero en McLaren decían que era lo previsto. Que todo iba «según el plan programado». Quizá ese es el problema, que el plan no es el adecuado. Honda lleva un retraso notable, y en el paddock ya son pocos los que confían en que esa evolución que van a implementar para Australia, sin probarlo ni rodar un mínimo de kilómetros. Incluso el asturiano estiró la hora del café: mientras el resto de pilotos se apresuraron para comer y volver al coche enseguida, él se recreó en el motorhome de McLaren para tomarse un largo refrigerio después del almuerzo. Era eso, o comerse las paredes de los nervios…

Lejos de hundirse, estos problemas le han servido de acicate al asturiano. Aunque su futuro lo decidirá en verano, ya ha avisado que no lo va a dejar por la puerta de atrás. «No voy a dejar de correr sin el resultado que merezco», avisó, después de mandar un serio aviso a los responsables: «Espero una reacción fuerte e inmediata del equipo». No es un ultimátum, pero suena a algo muy parecido.

A diferencia de Alonso, el otro español en pista, Carlos Sainz, completó una jornada sin problemas. Tras las malas sensaciones de la semana anterior, el madrileño necesitaba resarcirse y lo hizo con 92 vueltas y un óptimo 1:21.872 con neumáticos blandos: nada del otro mundo, pero que sí muestra una ligera mejoría del Toro Rosso que tantas dudas había generado el día anterior.

Bottas rompe el récord

Una de las grandes novedades de la temporada 2016 de Fórmula 1 fueron los neumáticos ultrablandos que, teóricamente, iban a romper todas las barreras de tiempos. Aunque sí dieron algo de espectáculo en algunas pruebas, no supusieron tanta revolución como se esperaba.

Las dudas fueron tantas que el año pasado en Montmeló los pilotos sólo se atrevieron a dar una vuelta de instalación. En este antepenúltimo día de test de pretemporada (todo quedará listo para sentencia el jueves y el viernes), en Mercedes sacaron lo mejor de los compuestos más blandos de los disponibles por Pirelli. Por la mañana, Bottas batió el récord de estos test (que había conseguido él mismo la semana anterior) con un estratosférico 1:19.310, calzando los superblandos. Por la tarde, Lewis Hamilton llevó al límite el rendimiento de estos neumáticos y realizó una tanda de 20 vueltas que ni siquiera creían posible en Pirelli.

Mientras unos claman al cielo, otros saben que están en condiciones de volver a arrasar. No fue el día tampoco de Ferrari. El equipo que en otras jornadas había dominado vio cómo Kimi Räikkönen cometía un error en la curva tres y estrellaba su SF17-H. Nada grave, pero que le impidió pelear por los mejores cronos del día con sólo 53 vueltas, frente a las 168 que dio Vettel el martes.

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