El Comercio

GP De BARÉIN

Y de repente, Bottas

Bottas, en Bahrein.
Bottas, en Bahrein. / EFE
  • El finlandés marca la primera 'pole' de su carrera deportiva por delante de un sorprendido Lewis Hamilton, y Alonso rompe el motor

La Fórmula 1 ya cuenta con 98 pilotos que han conseguido, al menos, una 'pole'. El último en entrar en esa lista es Valtteri Bottas, que este sábado en el circuito de Sahkir logró la primera de su carrera deportiva y, según sus propias palabras, la primera de muchas.

El finlandés supo aprovechar su momento. En ninguna vuelta del fin de semana se mostró más fuerte que Lewis Hamilton o que los Ferrari, que con Sebastian Vettel dominaron los libres del viernes. La extraña sesión de terceros entrenamientos libres previa a la clasificación dejó a Max Verstappen al frente, y al finlandés muy cerca. La igualdad que ha reinado en la parte alta de los tiempos, hasta el momento, demostraba que iba a poder dar la campanada.

Esperó hasta el último instante. Después de dos tandas con algunas sorpresas, como la clasificación de los dos Renault por primera vez en dos años a una Q3 o la eliminación de los dos españoles, Sainz y Alonso, por avería, todo apuntaba a que Lewis Hamilton iba a ser el más rápido y a dar un paso más hacia su objetivo de esta temporada en los sábados: batir el récord absoluto de Ayrton Senna. En el primer intento de la Q3, el británico se las prometía muy felices. Sólo por media décima había superado el envite de su compañero, pero éste le respondió en la siguiente vuelta cronometrada: mejoró lo justo, ni siquiera una décima entera, para marcar un 1:28.769 que no olvidará nunca.

Día horrible para los españoles

Carlos Sainz sigue con su particular maldición en Baréin. El madrileño ha disputado dos carreras en este circuito y en las dos ha abandonado. En la clasificación de este año vio cómo su Toro Rosso le dejaba tirado en la Q1, cuando venía con un tiempo sobrado para pasar el corte e, involuntariamente, dejar a Fernando Alonso fuera de la Q2. Al final fue el propio Sainz quien acabó eliminado por una avería. No son buenos augurios para una carrera en la que sólo quiere acabar. El enfado del español era tal que cuando le pidieron perdón por radio, él replicó con un brusco «sí, no me importa».

Fernando Alonso, en el GP de Bahrein.

Fernando Alonso, en el GP de Bahrein. / EFE

«Cuando te pasa por segunda vez durante el fin de semana un problema de fiabilidad es fácil perder un poco la paciencia con algo así, sobre todo en un fin de semana en el que parece que vamos rápidos», justificaba el madrileño ante los medios. «No hemos dado muchas vueltas, pero por lo que he podido ver en la Q1, el coche estaba fácilmente para pasar a la Q3. Era uno de los mejores fines de semana a nivel de rendimiento que hemos tenido hasta ahora, pero nos la perdemos», se lamentó. Es relativamente fácil que mejore lo conseguido en los últimos años, pero la mecánica debe acompañarle.

Para Fernando Alonso fue incluso peor. Aunque entró en la Q2 beneficiado por el incidente de Sainz, y parecía que podía optar a una Q3 con algo de suerte. Ni siquiera tuvo opciones de dar una mísera vuelta cronometrada. Había salido para dar su primer intento, iba rodando rápido en los dos primeros sectores del circuito, pero al tercero. el coche dijo basta.

Esta vez no hay paliativos ni paños calientes: el motor se ha roto y lo tuvieron que montar en caballetes para intentar arreglarlo. Poco podrán hacer, ya que la única opción es sustituir la unidad de potencia completa. Esto ya supone un problema, más allá del rendimiento puro que pueda mostrar el McLaren, ya que como recordaba Alonso, será una unidad sin calibrar y de la que no saben qué esperar. «Será una carrera difícil, ahora más, al tener que cambiar la unidad de potencia para mañana. Sin 'warm up' no hay posibilidades de calibrar el motor, así que seguramente no haremos la carrera con toda la potencia normal disponible, que ya de por sí es poquita, así que será una carrera todavía más complicada», avisó. Hasta que llegue ese ansiado 28 de mayo y la carrera de Indianápolis, Alonso es consciente de que le tocará sufrir.

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