GP DE BARÉIN

Vettel saca provecho de las dudas de Mercedes

El alemán Sebastian Vettel, en Baréin.
El alemán Sebastian Vettel, en Baréin. / EFE
  • El alemán gana por delante de Hamilton y Bottas, mientras que Sainz abandona por un accidente con Stroll y Alonso por problemas mecánicos a falta de dos vueltas

Sebastian Vettel va muy en serio. El piloto alemán se llevó en el Gran Premio de Baréin la segunda victoria de la temporada, con lo que no sólo iguala su mejor arranque de Mundial, sino que además demuestra que la otrora imbatible escudería Mercedes también muestra grietas. Mientras que al ya líder en solitario de la clasificación general le salió todo a la perfección, el pundonor -especialmente al final- del británico no fue suficiente como para evitar que le levantase una carrera que, el sábado, parecía cosa de las balas plateadas.

Al ‘poleman’ Valtteri Bottas le duró muy poco la alegría. Los serios problemas de degradación que ya tuvo en las dos primeras citas del Mundial se volvieron a repetir en Baréin, y enseguida se convirtió en un tapón para el resto de corredores. Hasta Max Verstappen (que acabó abandonando por un fallo de frenos) y Daniel Ricciardo estuvieron a punto de meterse en la pelea por culpa del finlandés, que estaba estorbando a los perseguidores.

La clave de la carrera estuvo en boxes. Vettel, que había superado a Hamilton en la salida, adelantó su primera parada. Esa decisión resultó clave, toda vez que no sabía qué iba a pasar a continuación. Y es que, antes de llegar al primer tercio de la prueba, Carlos Sainz provocó su tercer abandono en Baréin (nunca ha acabado aquí). El madrileño embistió a Lance Stroll al hacer lo que después calificarían los comisarios de la carrera como un «intento muy optimista de adelantamiento». Sainz se llevó puesto al canadiense (tres carreras, tres abandonos del novato de Williams) e hizo salir al coche de seguridad. El de Toro Rosso, después de la prueba, fue sancionado con tres posiciones en la parrilla del GP de Rusia.

Ese coche de seguridad, a su vez, obligó a cambiar las estrategias de casi todos. Excepto Vettel, que ya había parado, todos vieron la oportunidad para entrar. A Hamilton le vino fatal ese cambio: primero, porque estorbó a Ricciardo y le sancionaron con cinco segundos, y después porque no le dio como para adelantar a Bottas en el box, sino que le tuvo que esperar. No fue hasta que el finlandés se dio cuenta de que estaba destrozando la carrera de su compañero cuando le dejó pasar y se conformó con el tercer puesto.

Alonso estalla de impotencia

La pelea por puntuar de Fernando Alonso empezó con un prólogo nada halagüeño. Su compañero Stoffel Vandoorne ni siquiera tomó la salida porque el problema en el MGU-H que le había obligado a cambair el motor dos veces ya se reprodujo en la nueva unidad, antes incluso de hacer la vuelta de instalación en la parrilla. Con ese susto, Alonso salió a ver qué podía hacer… y fue muy poco.

Hasta media carrera se mantuvo cerca del undécimo puesto, sin llegar a rebasarlo, pero a la expectativa. El problema es que, hacia el final, vio cómo Lance Stroll y Daniil Kvyat le adelantaban en la recta como si el suyo fuera un coche de juguete. El español estalló en la radio: «¡Nunca había pilotado un coche con menos potencia! ¿Cómo puede ser que dos coches a los que sacaba 300 metros en la vuelta anterior me adelanten en la recta?». La situación no se quedó ahí. Las quejas del español continuaron, y cuando le preguntaron que si podían pasar al ‘plan B’ de la estrategia, él respondió con un elocuente: «Haz lo que quieras».

Al final, a falta de dos vueltas y tras verse rebasado por varios pilotos, dijo por radio esas fatídicas palabras de «fallo de motor», y metió su monoplaza en boxes. Mientras su compañero había pasado la carrera en el gimnasio, como tuiteó el propio Vandoorne, él podía haberse quedado en el box comiéndose un bocadillo de salchichón, que le hubiera dado los mismos éxitos que la carrera que disputó. La seria carencia de potencia de Honda empieza a ser algo que ya es objeto de mofa, pero que ni siquiera aguante el coche en pista -y que no sepan de dónde viene- es algo que preocupa seriamente a los pilotos y a los fans. Menos mal que para Alonso ya queda menos para las 500 Millas de Indianápolis.