Análisis

Acabó la pesadilla de Honda

Fernando Alonso./Efe
Fernando Alonso. / Efe

60 Grandes Premios después, Fernando Alonso no tendrá que aguantar el peor motor (en relación a las expectativas) que ha usado en su carrera deportiva

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Todo eran sonrisas forzadas, brindis y la incesante búsqueda de una mirada cómplice para intentar pasar el trago. La carrera de Abu Dhabi 2017 no sólo puso fin a la temporada, sino también a tres años de asociación entre McLaren y Honda. Los calificativos se agotan para describir una de las mayores pifias empresariales de la época reciente de la Fórmula 1. Obligados por los paupérrimos resultados (especialmente sobre las previsiones hechas), han roto migas, de cara hacia afuera de manera muy elegante, pero con numerosas cuchilladas bajo el manto que la prensa no ha podido ver con luz y taquígrafos.

Tan desastroso ha sido el acuerdo entre ambos que por el camino ha dejado numerosos cadáveres (figurados), con la cabeza de Ron Dennis clavada en la pica que tantos años habían afilado sus enemigos. Casi se lleva por delante a la propia McLaren, que se puso en manos de un Zak Brown que en los últimos meses se ha dedicado a labores de masaje y mayordomía con Fernando Alonso, a sabiendas de que era el único activo que merecía la pena conservar de esta época tan desastrosa. Si Alonso pedía un contrato, se le dio. Si quería correr en Indianápolis, se apuraba un acuerdo con su buen amigo Michael Andretti. Y si había que echar a Honda, se ponía las botas de vaquero para que el puntapié fuera más elegante.

Para Alonso ha sido un calvario. Si lo de Ferrari fue un lustro en el que se quedó con el sabor de boca amargo del boxeador que recibe un directo en el último asalto y acaba en la lona, lo de McLaren Honda ha sido como salir al ring con unas vendas y una mano a la espalda. Y el público lanzándole tomates. A excepción de su primer año con Minardi, el trienio negro que ha atravesado con Honda como motorista de McLaren marca el punto más bajo de su carrera deportiva.

160 puestos por castigos

Cualquier político, o que guste de leer de política, sabe que los datos se pueden retorcer hasta el punto de hacerlos positivos, por muy negativos que sean. Así, se puede decir que Fernando Alonso ha logrado puntuar en los tres años que ha estado con McLaren Honda y verlo como un elemento positivo. Pero poco más se puede rascar ahí. El botín obtenido en el trienio durante 57 GP's que ha disputado el ovetense (se perdió dos por las consecuencias de sendos accidentes y otro por la disputa de las 500 Millas de Indianápolis) es ridículo: 23 abandonos (más de la mitad) y tres quintos puestos como mejores resultados.

Pero si hay un dato que habla notablemente mal de los problemas de Honda es el número de posiciones que ha perdido el asturiano en parrilla por las sanciones consecuencia de los continuos cambios de piezas de la unidad de potencia. Sólo en 2017, Alonso ha cedido 160 puestos por castigos. Peor le ha ido a su compañero Vandoorne, que recibió casi el doble de posiciones de penalización con 218. Traducido en distancia, de media, el piloto belga ha salido 1,74 kilómetros por detrás del poleman de esta curiosa parrilla que lidera Esteban Ocon, el único corredor de los 20 que no ha sido castigado en todo el año.

¿Será mejor Renault?

Agua pasada no hace girar el molino, así que Alonso y McLaren ya piensan en lo que puede venir con Renault. El rendimiento de las unidades salidas de la factoría de Viry Chatillon será una incógnita hasta los test de febrero, especialmente porque no hay un motor malo o bueno si no es en comparación con sus rivales. Todo lo que sea rendir a un nivel similar al de Red Bull será un éxito, toda vez que Mercedes y, quizá, Ferrari van a mantener su lucha para 2018. La evolución para el año próximo no prevé una gran revolución.

El ansia por ver si podrá luchar por victorias o podios hizo que Alonso desease que llegara ya 2018. Pero antes de subirse al nuevo McLaren Renault, tendrá mucho trabajo. A mediados de diciembre participará por segunda vez en las 24 horas de Dubái de karting, en Reyes viajará a Daytona para realizar los test obligatorios para las 24 horas de Le Mans y a finales del mismo mes de enero se subirá de nuevo al LMP2 de United Autosports para la disputa de la prueba en el mítico trazado de Florida. ¿Vacaciones? No para Fernando Alonso.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos