Alonso afronta el reto de meter el McLaren en la Q3

Fernando Alonso. /  EFE
Fernando Alonso. / EFE

El asfalto de Bakú fue una auténtica pesadilla y Max Verstappen golpeó con la trasera contra las protecciones laterales de la zona más virada del trazado urbano azerí

D. SÁNCHEZ DE CASTRO BAKU.

Ni el mejor tahúr sería capaz de barajar las cartas mejor que los jefes de equipo de la F-1 un viernes. Las sesiones de entrenamientos libres con las que las escuderías empiezan el trabajo en cada gran premio suelen dejar más dudas que certezas y, si además las condiciones no son las mejores, más aún. Es lo que ocurrió en Azerbaiyán en la primera jornada de trabajo en territorio europeo de este año.

Fernando Alonso tendrá una difícil jornada hoy si quiere llegar a la Q3. Aunque no le ha hecho falta clasificar entre los diez primeros para puntuar, su gran objetivo, una vez más, sigue siendo el punto donde poner la mira para la sesión del sábado. El sexto puesto final de la jornada le aúpan por encima de sus rivales más directos, como los Renault o los Force India, si bien tendrá muy claro que ni Vettel está tan atrás, ni los Renault tendrán tantos problemas como han mostrado este viernes.

Carlos Sainz afronta este fin de semana como una de las mejores oportunidades que tendrá en esta primavera de superar a Nico Hülkenberg. El coche del alemán pasó buena parte de los segundos entrenamientos libres subido a caballetes, mientras los ingenieros comprobaban el fondo plano de su Renault. La escuadra francesa ha llevado a Bakú un novedoso morro, con el que pretenden conseguir lo que no les da la potencia de motor. La primera gran evolución de los galos llegará en Barcelona, aunque este viernes en los libres de Azerbaiyán ya ensayaron con algunas novedades.

Para novedades, las que mostraron en televisión. Y es que Liberty Media sigue empeñada en reaccionar a las sensaciones del público. El 'halo' había destrozado la imagen 'on board' de los monoplazas, algo que fue duramente criticado de manera unánime por todo el mundo. Por eso, el de Azerbaiyán es el primer Gran Premio en el que han mostrado por TV unos nuevos gráficos en el que la aceleración, freno y velocidad se integra perfectamente en el arco de la nueva pieza de seguridad que se ve este año. Las novedades también llegan a la FOM, algo que no hace tanto era impensable.

El asfalto de Bakú fue una auténtica pesadilla para los 20 pilotos de la parrilla. Ninguno se libró, al menos, de una pasada de frenada, un susto, un toque con el muro o, en el peor de los casos, un accidente. Esto último le ocurrió a Max Verstappen, que está en el ojo del huracán tras su incomprensible accidente en China sobre Sebastian Vettel. Perdió el control de su Red Bull, dio con la trasera contra las protecciones laterales de la zona más virada del trazado urbano azerí y acabó abandonando a las primeras de cambio en la tanda matutina. Los mecánicos de su equipo se tuvieron que afanar en serio para tener el monoplaza reparado para la segunda.

En esa tanda no fue el más rápido, sino el tercero. Fue su compañero Daniel Ricciardo, el ganador de la última carrera y también vencedor aquí hace un año, quien dominó por delante de Räikkönen y de su compañero. El sonriente australiano demostró que los Red Bull pueden ser alternativa, ya que ni los Mercedes ni los Ferrari se mostraron con competitividad suficiente, tanto en tandas largas como en cortas, como para presentarse como favoritos para el fin de semana. En el trazado donde se pueden marcar las velocidades puntas más altas de la temporada, Ricciardo consiguió poner su Red Bull a 347 kilómetros por hora en el punto de medición al final del sector 3; su compañero Verstappen, en el 'speed trap', lo puso en 330.

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