Fernando Alonso vuelve a ganar 1.819 días después

Fernando Alonso, en el podio, con su trofeo. /  EFE
Fernando Alonso, en el podio, con su trofeo. / EFE

Junto a Buemi y Nakajima, se impone en las 6 horas de Spa, primera prueba del calendario y a dos meses de Le Mans

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

El 12 de mayo se cumplirán cinco años de la última victoria de Fernando Alonso en Fórmula-1, pero sólo ocho días de su última vez en lo más alto del podio. El Toyota número 8 pilotado por el asturiano entró en la meta de Spa-Francorchamps después de seis horas dominando, no sólo con él en el volante, sino con una actuación memorable de Sebastien Buemi y de Kazuki Nakajima, que no se llevarán tantos titulares (al menos en España), pero son tan ganadores como Alonso.

Y eso que la carrera ni empezó de manera cómoda ni acabó de manera sencilla. Es una de los grandes atractivos del WEC: pese a ser pruebas mucho más largas que las habituales de la Fórmula-1, son capaces de mantener pegados a todos los espectadores (que seguro que se han multiplicado con respecto al año pasado) durante las 6 horas que duran.

El primer gran susto lo dio el británico Harry Tincknell. El piloto de Ford estaba luchando por la victoria en la categoría GTEPro con el otro coche del equipo cuando perdió el control y se estrelló en el Eau Rouge. Un accidente prácticamente igual que el del día anterior de Pietro Fittipaldi, pero con consecuencias mucho más suaves, ya que en este caso el piloto salió por su propio pie.

El primer gran susto lo dio el británico Harry Tincknell, que se estrelló en Eau Rouge

Se acababa de cumplir una hora de las seis previstas, y en Toyota decidieron que era el mejor momento para permitir el debut en carrera de Alonso. Buemi, que había sido el encargado de tomar la salida y mantener el liderato, dejó su asiento al ovetense, que realizó un segundo 'stint' muy rápido y fiable. Y eso que en los primeros giros no se sentía cómodo del todo.

Sin embargo, en su primera parada para repostar, se quitaron de encima los complejos y Fernando Alonso empezó a asentar su primera victoria en el Mundial de Resistencia. No le tembló el pulso para adelantar a pilotos más lentos de las categorías GTEPro y GTEAm, que le dan picante a estas carreras, como tampoco le preocupó tener el Toyota número 7, el de sus compañeros, desdoblándose y poniéndose a su rueda cuando aún quedaba media carrera por delante.

La actuación de Kobayashi, López y especialmente Conway, fue memorable: no sólo salían desde el pitlane y con una vuelta perdida, sino que se sobrepusieron y aprovecharon a la perfección los momentos tras el coche de seguridad y con los 'full course yellow' (parecido a los coches de seguridad virtuales de la Fórmula 1) para achicar la diferencia con el líder.

¿Órdenes de equipo?

En Toyota tenían claro que cualquier incidente podía destrozar su cuento de hadas. Ya saben bien lo que es perder una carrera ganada en el último instante, así que no se lo pensaron: si hay que tirar de órdenes de equipo, se tira. Lo hicieron de manera disimulada: primero ordenaron entrar a Conway a boxes para hacer un rápido repostaje final (lo que se conoce como un 'slash and splash' en el argot) y después a Alonso. Curiosamente, el del británico duró siete segundos más que el del español.

Después, al ver que la diferencia entre ambos se reducía cada vez más, evitaron tentaciones de pelea (lo sucedido con Red Bull en la Fórmula-1 aún está muy reciente) y lo zanjaron con órdenes claras: no empujar, no pisar los pianos y nada de jugársela. Muy disimulado, pero los tiempos no engañaban: los dos Toyota empezaron a rodar cinco segundos más lentos que su mejor vuelta.

Así se llegó al final, y todos estallaron en júbilo. Como en 2017, Toyota empieza la temporada con una victoria en Spa, el circuito perfecto para ensayar las 24 horas de Le Mans. Y es que esa es la carrera importante. Si lo que ha logrado Alonso ya es historia para el deporte español, si en el circuito de La Sarthe repite, puede ser la consagración definitiva de un corredor que está llamado a marcar un antes y un después en el panorama internacional. Pero ganar en Spa es una cosa, y hacerlo en Le Mans es otra muy distinta...

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