FÓRMULA-1

McLaren aprende a levantarse

El McLaren de Fernando Alonso sale de los boxes en Melbourne. /  EFE
El McLaren de Fernando Alonso sale de los boxes en Melbourne. / EFE

El McL33 adolece de nuevo de problemas de sobrecalentamiento en Melbourne, pero Alonso logró remontar la jornada

D. SÁNCHEZ DE CASTRO

Las alarmas empezaron a cundir entre los miembros de McLaren cuando sólo llevaban unos minutos de trabajo en esta temporada 2018 de Fórmula-1. El coche de Fernando Alonso y el de Stoffel Vandoorne habían tenido un exceso de temperatura en la parte trasera, en la zona de los escapes, lo que obligó a ordenarles que parasen inmediatamente. Esta cantinela ya les sonaba: tocaba desmontar la tapa motor, comprobar que no era un fallo de un sensor e intentar trabajar con lo que hubiese para solventarlo. Se tiró de taladro, 'rotaflex' y aspirador para hacer agujeros en el carenado y a correr. El problema es que en ese impás, los dos pilotos perdieron casi una hora. Sólo era la primera sesión de entrenamientos libres.

El fantasma de la fiabilidad sigue persiguiendo aun sin Honda entre medias a McLaren. «Parecen malditos», se oía entre la afición 'aussie' que pobló las gradas de Melbourne. Lo cierto es que algunos ya piensan en 'meigas' porque no era normal. Sin embargo, hubo un cambio fundamental con respecto al año pasado. El gran cambio, quizá, que se pueda ver en lo que queda de temporada, si así fuera necesario: han aprendido a solventar los problemas con rapidez y seguridad. Alonso volvió a pista después de ese incidente en el escape, llegó a las quince vueltas en esa sesión y culminó un octavo mejor crono que es a lo que aspiran, de momento.

El asunto del exceso de temperatura va a ser el primer quebradero de cabeza que van a tener que solventar de manera constante los ingenieros de McLaren en las primeras carreras del año, hasta que comience la ronda europea. El diseño de las tomas de aire superiores y lo estrecho que es el chasis en la parte trasera juegan en beneficio de la aerodinámica, pero no del rendimiento de un motor Renault que requiere más espacio que el Honda. Este pequeño detalle se convierte en una situación peliaguda en circuitos donde, como ocurrió ayer en Australia, se superó la temperatura prevista. La solución es tosca pero efectiva: hacer agujeros en el carenado para que entre más aire. La ventaja es que no se sobrecalienta, pero la desventaja es que pierden eficiencia aerodinámica y, con ello, velocidad.

La sensación general es que todo va por el buen camino. Que McLaren haya aprendido a levantar una situación que en años anteriores hubiera sido crítica y que quizá hubiera dado al traste no sólo con el trabajo del viernes, sino también con el del sábado, deja buen sabor de boca para todos los implicados en el proyecto. Desde el jefe Eric Boullier hasta Fernando Alonso o Stoffel Vandoorne, los miembros de McLaren tienen claro que, si la situación avanza por este mismo camino, el objetivo de pelear de manera constante por el 'top 5' no es nada descabellado.

Red Bull agita el manzano

Si McLaren ha dado un paso adelante, Haas ha sido quien ha dado la campanada. Tanto Romain Grosjean como Kevin Magnussen se han convertido en los pilotos que más cejas han levantado en los primeros kilómetros rodados en Melbourne, toda vez que, como apuntaba Alonso, el Haas de 2018 «es prácticamente un Ferrari». El diseño, tan parecido al monoplaza de Maranello, premia la conducción de los dos corredores.

Por delante, nada hace pensar que no sea Mercedes quien vaya a dominar el resto del fin de semana. Ni la lluvia de hoy, ni las condiciones cambiantes en plena clasificación o el posible salto delante de los coches de detrás, les hacen temer por su superioridad. Otro asunto es quién les acompañe en el podio. Daniel Ricciardo ya pierde tres posiciones por saltarse la limitación de velocidad en condiciones de bandera roja, pero no así Max Verstappen. Los Red Bull se presentaron muy batalladores desde los primeros libres, aunque Ferrari siempre se guarda un plus para el sábado. La pelea por ser el segundo equipo de la parrilla está al límite ya desde la primera carrera.

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