FÓRMULA-1

El milagro de Michael Schumacher que no llega

Mick y Gina-Maria, los hijos de Schumacher. /  REUTERS Y AFP
Mick y Gina-Maria, los hijos de Schumacher. / REUTERS Y AFP

Se cumplen cuatro años desde el accidente en la estación de Méribel que dejó postrado al piloto más exitoso de la historia del 'gran circo'

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Cualquiera puede hacer este experimento cuando se acerca el 29 de diciembre: buscar en google 'Michael Schumacher'. El número de noticias se multiplica con respecto a otros días y es que esta fecha ya está marcada en rojo para los aficionados al motor desde 2013. Aquel día, en la estación alpina de Méribel, el 'kaiser' se dejaba la vida tal y como la había conocido por una desafortunadísima caída haciendo esquí.

Desde entonces, cada día se ha convertido en una batalla contra la muerte para el hombre que se la jugó en 307 grandes premios. Y ya son más de 1.460 batallas ganadas, minuto a minuto, y acompañado por un ejército de fisioterapeutas, médicos y cuidadores que se rigen bajo las órdenes de Corinna, la esposa de Schumacher y, según los rumores más fiables, la única persona a quien reconoce.

El estado de sitio al que haya sometido la casa familiar en Suiza hace que las noticias lleguen con cuentagotas. Alguna declaración suelta, como la que realizó el presidente de la FIA, Jean Todt, en la última gala («echamos de menos a Michael, la lucha sigue») del organismo, mantienen la esperanza acerca de una posible recuperación, pero los médicos son cada vez más pesimistas. El daño físico y cerebral que padece Schumacher, por muchos cuidados paliativos que le practiquen, es irrecuperable.

Las noticias que no sean declaraciones confirmadas por la propia Corinna o por Sabine Kehm, su representante y ahora encargada de dirigir la carrera deportiva de Mick Schumacher, no se pueden considerar reales. La familia no tiene ningún miedo a utilizar todas las armas a su disposición: la revista 'Bunte', suiza, fue condenada por publicar que Michael había vuelto a caminar y el ladrón que había robado el expediente médico se suicidó en su celda.

Pero más allá de las historias de conspiración, la única realidad es que el Michael Schumacher que el mundo conoció ha desaparecido. El milagro médico no llega, por mucho dinero que se gasten en cuidados paliativos, y cada día que pasa acerca a un destino que, tarde o temprano, nos llegará a todos.

Un piloto y una amazona

Desde aquel 29 de diciembre de 2013, la vida les cambió radicalmente a los Schumacher. Corinna asumió el peso familiar, pero los niños se vieron obligados a madurar de golpe para llevar parte de la carga que ahora le tocaba a su madre. Pero la genética, es la genética, y los dos ya empiezan a despuntar en el deporte.

El más conocido es el caso de Mick. El heredero decidió que ya era hora de cumplir con su destino y dar el salto a la competición de manera más seria hace unos años y, tras empezar en el kárting tímidamente como Mick Betsch, con el apellido materno, desde el accidente de su padre lució en su blasón el legendario apellido de su progenitor. Su nombre ya está en la lista de jóvenes talentos de Mercedes, y pocos dudan de que tarde o temprano se subirá a un Fórmula-1.

Menos conocida es la historia de Gina-Maria, la hija de la familia. A sus 20 años, es una apasionada de los caballos y compite en las categorías de doma vaquera y saltos. En la primera categoría, de hecho, es una amazona 'top' y ha ganado diez de las quince competiciones en las que ha tomado parte. Actualmente ocupa el puesto vigesimotercero en el ránking mundial de jóvenes de doma vaquera.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos