FÓRMULA-1

Un día perdido en la nieve

Alonso, a los mandos del MCL33, sobre el agua y la nieve del trazado de Montmeló. /  AFP
Alonso, a los mandos del MCL33, sobre el agua y la nieve del trazado de Montmeló. / AFP

Alonso fue el único que dio una vuelta completa con tiempo en una jornada truncada por el mal tiempo

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MONTMELÓ.

La tozudez de los responsables de los equipos de F-1 ha tenido una consecuencia directa en los tests. Desde hace días ya se sabía que ayer iba a ser una jornada en la que la nieve iba a copar el protagonismo, pero, como no llegaron a un acuerdo para cambiar el día por el mañana, todos aparecieron en un Circuit de Barcelona-Catalunya que dejó unas estampas bonitas para Instagram, pero ningún dato útil para los pilotos.

La jornada empezó ya con retraso, o al menos la jornada de manera oficial. El manto blanco que cubrió la pista recién reasfaltada de Montmeló no era el problema como tal para que las escuderías cumplieran su trabajo, sino algo mucho más serio: en condiciones de nieve y viento el helicóptero médico no puede despegar, por lo que retrasaron la hora de inicio hasta las 12 horas. Se dio el banderazo verde y no ocurrió nada. Poco o nada valía salir a pista.

Hubo muchas voces que criticaron la actitud de los equipos. Algunos, no sin cierta mala baba, incluso pidieron que a partir del año que viene la pretemporada se dispute en una zona mucho más cálida, como Abu Dabi o Baréin. De hecho, desde la cuenta de Twitter de este último, incluso se permitieron sacar pecho con dos imágenes con la diferencia de temperatura entre el trazado de Sahkir y el de Montmeló. Desde el Circuit respondieron con un elegante «no respondemos a trolls».

¿Por qué no se han ido a Jerez, Cheste, Portimao o Paul Ricard? La explicación es simple: Montmeló es uno de los circuitos mejor preparados para acoger unas jornadas de entrenamientos así. Las características del trazado catalán lo convierten en uno de los idóneos para intentar ensayar diferentes tipos de soluciones aerodinámicas, potencia de motor y demás factores que pueden separar el grano de la paja entre los diez coches de la parrilla. Además, está 'a tiro de piedra' de las sedes.

Muy pocos se atrevieron a rodar en Montmeló en estas condiciones y, cuando lo hicieron, fue para sacar la foto y poco más. De hecho, sólo cinco corredores completaron, al menos, una vuelta de instalación. Y de ellos, sólo uno hizo un paso por meta: Fernando Alonso. Con neumáticos de lluvia extrema, casi saliéndose de pista y con un tiempo final más propio de cualquier coche turismo (2:18.545), el asturiano se quedó con el primer puesto de una de las jornadas más irrelevantes de su carrera deportiva.

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