RAIDS

Javier se acerca a su sueño

Javier Álvarez, en la meta del Afriquia Merzouga Rally. /  A. S. O.
Javier Álvarez, en la meta del Afriquia Merzouga Rally. / A. S. O.

El piloto moscón completó el Afriquia Merzouga Rally y cuenta ya con el pasaporte para la próxima edición del Rally Dakar

HUGO VELASCO GRADO.

Lo que nació como un sueño en la cabeza de un joven apasionado por las motos cada día se encuentra más cerca de convertirse en una realidad. El piloto moscón Javier Álvarez superó, a lomos de su moto Beta, los cerca de 900 kilómetros del Afriquia Merzouga Rally, prueba perteneciente a las Dakar Series. De esta manera, el aventurero asturiano cumple así con el principal requisito que impone la ASO, la entidad organizadora del raid más duro del mundo, el Rally Dakar, para aceptar la inscripción del piloto para la edición 2019.

A lo largo de los seis días de competición, Álvarez se enfrentó a condiciones extremas. Por ejemplo, atravesar las tan temidas dunas del desierto de Erg Chebbi a temperaturas que rondaban los 40 grados centígrados y con el sol reflejando en la arena, lo que dificulta la conducción.

La prueba marroquí estuvo llena de dificultades. En la primera especial, de 206 kilómetros, el moscón sufrió, al igual que gran parte de los pilotos, las indicaciones confusas del 'roadbook', lo que le llevó a perderse a treinta kilómetros de la meta. Muchos de los rivales optaron por saltarse algunos de los puntos de paso, mientras que el piloto del Team Tierrastur decidió buscar la ruta correcta, lo que le llevó más de tres horas, pero con la satisfacción personal.

Uno de los puntos más importante del raid marroquí estuvo en su ecuador con la disputa de la etapa maratón, en la que, a la finalización de la misma, los pilotos no podían recibir la ayuda de sus asistencias. En caso de necesitar alguna reparación, debían realizarla ellos mismos y con el material que llevasen encima.

Para evitar cualquier riesgo, Javier afrontó las especiales con cautela. «Salí a competir con el mismo planteamiento, ritmo cómodo y sin correr riesgos», señala. La meta la alcanzó tras la última especial de 40 kilómetros por las dunas de Erg Chebbi, donde siguió con su planteamiento cauto de no cometer errores, al contrario que dos de sus compañeros de equipo, quienes sufrieron una rotura de clavícula y una lesión de cadera por su fogosidad.

El moscón tiene por delante otra carrera importante, de cinco meses, en la que deberá reunir el presupuesto necesario para estar en enero en la salida de la prueba más dura del mundo: el Rally Dakar. Todavía no se conoce el recorrido, pero posiblemente parta desde Perú.

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