McLaren pide un tiempo extra

El piloto Fernando Alonso, a los mandos de su McL33, durante la calificación en Australia. /  EFE
El piloto Fernando Alonso, a los mandos de su McL33, durante la calificación en Australia. / EFE

La escudería inglesa ya sabe cuál es el punto de partida y se centra en las evoluciones que ha preparado para la tercera cita del Mundial en China Trabaja a marchas forzadas, pero con optimismo, en un 'nuevo' monoplaza para Alonso

EDUARDO ALONSOEDUARDO ALONSO GIJÓN.

La primera y principal conclusión que ha dejado esta cuenta atrás en el camino del Mundial de Fórmula-1 2018 para los intereses de Fernando Alonso es que, una vez cerrada la alianza con Renault para motorizar el McL33, McLaren tiene tanta prisa como él por mejorar y que en la factoría de Woking se han apresurado por tener un monoplaza competitivo.

El bicampeón tiene motivos para recuperar la ilusión. El nuevo coche impulsado por el motor francés, dicen, tiene poco que ver con el anterior, el de la alianza con el gigante Honda, aunque esto no acaba más que empezar y se queja de problemas de 'juventud' -especialmente de refrigeración, lo que ha salpicado el chasis de aliviaderos para el calor-.

Fernando, no obstante, ha lucido por el 'paddock' de Albert Park una generosa sonrisa. Incluso ayer tras la crono -salió esta mañana finalmente décimo en la parrilla-. «Estamos muy contentos por cómo ha empezado la crono. Siempre tienes la curiosidad de saber dónde estás y hemos sido bastante rápidos, en torno al séptimo y el duodécimo. Como punto de partida es estupendo», dijo el piloto de McLaren.

No obstante, el cambio de propulso no resuelve todos los problemas (ayer fue el último coche en velocidad punta durante la calificación), aunque sí algunos -ha ganado un segundo por vuelta solo con esta novedad-. El fin de semana evidenció que se ha dado un paso adelante. McLaren se acerca a la cabeza, pero, hoy por hoy, no alcanza a los Mercedes -arrasan un año más en la cronometrada con el que mapa motor que irónicamente han bautizado como 'modo fiesta'-, ni a los Ferrari -con un monoplaza más largo que la competencia que evidencia buenas prestaciones-, ni a los Red Bull -una nueva gran 'criatura' del inigualable Adrian Newey-. Incluso tampoco a los sorprendentes Haas -una copia descarada del Ferrari-. Sí se ha igualado, en cambio, a Renault, su suministrador de motores, que ha depositado buena parte de sus opciones en el madrileño Carlos Sainz.

Todo el mundo habla, pero disimula sus cartas durante el fin de semana. Engaña o guarda sus armas para sorprender cuando hay que hacerlo. Todos menos McLaren, que reconoce abiertamente que no ha llegado con todos los deberes hechos a Australia. La necesidad de una mejora es evidente para todos. Pero también para el equipo de Fernando Alonso, que no ha tardado ni un gran premio en hablar de pasar revisión a su nuevo McL33.

Porque McLaren cuenta con soluciones novedosas, muchas de ellas de índole aerodinámico y también mecánico -las de motor llegarán de Francia-, pero todavía en desarrollo en la factoría de Woking. Sus responsables miran a la tercera cita del Mundial, el Gran Premio de China, para evaluar definitivamente un salto importante, para probar notables mejoras que den velocidad, lo que añora el piloto ovetense -es de los peores equipos en este capítulo-.

Las mejoras prometidas no han llegado a Albert Park. Y aún no se ha logrado conseguir el mejor matrimonio entre la aerodinámica y el chasis. Y es que el asunto del sobrecalentamiento se ha convertido en un quebradero de cabeza. El diseño de las tomas de aire y lo estrecho del chasis mejoran la velocidad, pero pasan factura a un motor Renault más grande que el Honda y que exige más refrigeración.

Todo debería quedar solucionado en China. En su primera cronometrada de la alianza entre McLaren y Renault, el asturiano se quedó a un tris de clasificarse para la Q3 y salía décimo por la penalización de Bottas, que fue penalizado por cambiar la caja de cambios a raíz de un trompazo. McLaren ya sabe cuál es el punto de partida y ahora se centra en las evoluciones que han preparado, especialmente para esa cita en China, con las que esperan dar un verdadero salto de calidad.

«Estoy seguro de que mejorarán y mucho el McL33 en las próximas tres carreras. Sabemos lo que va a llegar para Bahrein, China y España y hay que empezar a mirar a los tres de arriba más que al grupo medio y eso es positivo», dijo el asturiano. «Hay muchas piezas de camino que no pudimos estrenar aquí en Australia y que llegarán en las próximas carreras», hizo hincapié, por su parte, el director deportivo de la escudería, Éric Boullier. El equipo de Woking tiene depositadas muchas esperanzas en estas nuevas evoluciones específicas para aumentar el rendimiento de su monoplaza.

Ningún equipo se detiene en la F-1, donde, en cada milésima, en cada milímetro, se juegan millones de euros. Y mucho menos aquel que, como McLaren, lucha por volver a donde le corresponde. Las pruebas en la fábrica han confirmado que la mejora de rendimiento no va comprometer en ningún caso la garantía del propulsor y el asturiano insiste en pedir potencia suplementaria para su bólido para poner fin a la bravura de sus rivales.

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