McLaren contra Toro Rosso: la guerra en la Tierra Media

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Cuando Pierre Gasly entró en la meta del GP de Bahréin en cuarta posición, mientras sus mecánicos pegaban saltos de alegría como si hubieran ganado el Mundial, las cámaras no captaron las caras que había en McLaren. Sus ex socios de Honda habían conseguido su mejor puesto desde su regreso a la Fórmula 1 en la segunda carrera con su nueva escudería, y en un circuito donde la potencia del motor es un elemento a tener en cuenta. Las palabras de Gasly mientras volvía a boxes, «ahora podemos luchar», versionando las mismas que hizo Alonso quince días antes, sonaban más a una reivindicación por parte de los nipones, una defensa del francés hacia sus compañeros, que otra cosa. El aparato mediático está empeñado en menospreciar a los rivales del asturiano, incluso con mofas o burlas. Pero los datos son los datos: Toro Rosso ha colocado su coche en una carrera ahí donde McLaren no lo había logrado en tres años. Pero igual de verdad es que Alonso está cuarto en el Mundial de pilotos, solo superado por el doble ganador de este año Sebastian Vettel, Lewis Hamilton y Valtteri Bottas. También que McLaren es el tercer equipo del Mundial de constructores, Toro Rosso el sexto y ya han tenido que cambiar varias piezas de su unidad de potencia Honda tras el doble KO de Australia. Datos sin capacidad de interpretación, pero que requieren un contexto.

Como decía Alonso tras la carrera, el resultado fue un poco por casualidad: abandonaron los dos Red Bull (por primera vez en siete años) y Räikkönen. Eso no explica cómo puede ser que Pierre Gasly acabase quinto el sábado, en clasificación, y cuarto el domingo. A McLaren le queda trabajo por delante. Las evoluciones que han estrenado en Bahréin les han dado un resultado relativo.

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