La montaña rusa de Alonso en Daytona

Alonso, durante el último entrenamiento nocturno. /  EFE
Alonso, durante el último entrenamiento nocturno. / EFE

El piloto asturiano ha convertido la edición de 2018 en un acontecimiento mediático, pero sus opciones son pocas Aunque parecía una oportunidad, el ovetense arranca con un coche en inferioridad

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Fernando Alonso se apuntó a la aventura de las 24 horas de Daytona con la esperanza de optar a la victoria. Como hiciera en Indianápolis, el asturiano escuchó a su jefe, Zak Brown, que le incorporó al equipo para la carrera que inaugura la temporada 2018 del campeonato estadounidense de resistencia, el IMSA. Aunque al principio todo parecía una gran oportunidad, tanto en cuanto podía optar a ganar, la realidad le ha golpeado en la cara: es muy difícil que mañana por la noche esté en lo más alto del podio del circuito de Florida celebrando una victoria junto a Phil Hanson y Lando Norris.

El asturiano compite esta noche (20.40 horas, beIN CONNECT) en la segunda división de prototipos, los LMP2, y eso es un hándicap casi imposible de levantar. Después de los entrenamientos libres y la clasificación, se ha confirmado que el Ligier tampoco es el mejor coche de su liga, algo que obligará al bicampeón de la F-1 a dar el 'do' de pecho en una carrera que no conoce si quiere estar a la altura de lo que espera. Salir desde la decimotercera posición es algo bastante anecdótico, habida cuenta de que tendrán 24 horas para remontar.

Sin embargo, sí sirve para hacerse una idea de la diferencia que tiene el prototipo de United Autosports con respecto a los Cadillac y los Acura, los 'cocos' de DPi que, probablemente, pelearán por la victoria en la larga carrera de este fin de semana.

«No hemos sido tan competitivos como algunos otros equipos, pero en general estamos satisfechos con el trabajo hecho. Las dos o tres primeras vueltas se trata de sobrevivir, casi sin agarre y sin calentadores para las ruedas, así que hay que ir cogiendo temperatura y tomando más riesgos hasta cuando atacas en las dos últimas vueltas y sabiendo que es una carrera de 24 horas. Era la calificación menos importante de mi vida, hasta ahora», explicaba el asturiano ante la prensa, después de una sesión clasificatoria que, efectivamente, era bastante irrelevante.

En estas sesiones de entrenamientos libres se ha dado cuenta de que ni siquiera el 'Balance of Performance' es suficiente para darle ese salto de calidad que necesita. Este sistema, que se utiliza tanto en el Mundial de Resistencia como en el IMSA, consiste en adaptar diferentes características de los prototipos (peso, brida de admisión de combustible, grados del alerón.) para garantizar una mayor igualdad en carrera. En teoría, este 'BoP' permite luchar de tú a tú entre coches que no tienen mucho que ver, si bien luego en la práctica los favoritos siguen siéndolo. «Ya sabía antes de venir que mi coche no era el más veloz, pero a la vez la carrera es suficientemente larga para poder recuperar la falta de prestaciones que puedas tener», se esperanzaba el asturiano.

El Ligier JS P217 del United Autosports no está, ni siquiera, entre los mejores de los LMP2. Ahí es donde los Oreca dan el callo, lo que beneficia directamente a quien es, realmente, la gran esperanza española de victoria o al menos podio en la categoría absoluta de las 24 horas de Daytona. Dani Juncadella, desde su sexta posición, ya demostró en el fin de semana del 'ROAR' que el coche del equipo del actor Jackie Chan es uno de los grandes candidatos a dar la campanada.

Favoritos españoles en GT

Si las carreras como Le Mans o Daytona son atractivas, entre otras cosas, es por el espectáculo que dan en las categorías de GT. Y ahí dos españoles tienen mucho que decir: Antonio García en GTLM y Miguel Molina en GTD. El primero, al volante del Corvette C7.R, saldrá en la 'pole' de la categoría. Y Molina parte con el Ferrari 488 de Risi Competizione desde la segunda posición, lo que también le coloca entre los favoritos para la victoria.

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