El Comercio

GP DE japón

Lo imposible se hizo posible

Marc Márquez.
Marc Márquez. / Toshifumi Kitamura (Afp)
  • Victoria y tricampeonato del mundo de MotoGP para el catalán Marc Márquez, que se vio beneficiado por las caídas de Rossi y Lorenzo en Japón

“Al ciento por ciento no, pero al noventa y nueve, sí”. No era mentira, la matemática era muy improbable. Ganar la carrera, sin salir desde la pole tras unos entrenamientos sin un dominador claro, con cuatro marcas diferentes en liza. Que Valentino Rossi terminase más allá del puesto 14, con el italiano en el primer puesto de la parrilla de la parrilla buscando apretar al líder y, sobre todo, consolidar su segundo puesto en la pelea por el subcampeonato frente a Jorge Lorenzo. Y que el mallorquín no pisase el podio desde el tercer puesto de la salida. Demasiados factores a combinar para que Marc Márquez saliese de Motegi coronado como campeón del mundo de MotoGP.

Aunque el domingo pareció como si el gato ‘Maneki-neko’, el famoso felino nipón de la buena suerte que decoró durante este fin de semana el casco del piloto de Cervera. Márquez no quería oír hablar de título, quiso creer que nadie a su alrededor había previsto nada, aunque esta sí que era una creencia un punto inocente, porque nadie en un mundo como el de MotoGP deja escapar ese tipo de detalles. Dicho esto, Japón no era el sitio, en el calendario que había confeccionado junto a Emilio Alzamora el círculo rojo estaba puesto la semana que viene, en Australia. Aunque al final, los astros se conjuraron para que un título, que estaba a punto de caramelo, se cerrase.

El inicio de la carrera tuvo todo lo esperado, salida fulgurante de Lorenzo y Rossi y Márquez fajándose por el segundo puesto intentando que Motegi no se convirtiese en un monólogo del campeón de 2015. Aunque pronto se vio que ese no iba a ser el guión. Márquez pasó al ataque enseguida, siempre con una marcha menos, con ese punto cerebral que ha ensayado este año y que tan bien le ha ido. Porque tenía que ser una carrera para sumar y para preparar el alirón. Aunque, habiendo percibido cierto nerviosismo en el italiano decidió apurar sus opciones.

Entre los dos se pasaron hasta cinco veces, la última un magistral cambio de dirección que le permitió tomar la delantera y lanzarse a por Lorenzo. Lo mismo que hizo Rossi, que tras pasar a su compañero de equipo superó su límite para buscar al líder. Y falló. A 18 vueltas para el final una de las tres premisas para que Márquez fuese campeón empezó a cumplirse, mientras este consolidaba la que decía que tenía que ganar sí o sí.

“No sé qué ha pasado, sinceramente no lo entiendo porque no me parece que haya ido más rápido o que me fuera largo en ese punto, estaba haciendo lo mismo que en la vuelta anterior, también como tiempo estábamos ahí”, comentó un Rossi que, en palabras de Márquez, parecía más nervioso de lo habitual. “Pero no sé por qué me he caído. Ha sido una lástima porque aunque hubiera sido difícil ganar a Márquez, pero creo que hubiera podido estar con él porque tenía el ritmo y hubiera sido bonito luchar por la carrera”.

A partir de ahí la carrera fue un carrusel de vueltas con el de Repsol Honda en cabeza y con un estirado tren con Lorenzo, Dovizioso, Aleix Espargaró y Viñales. El de Yamaha, ahogado por la presión de la Ducati, cometía un mínimo fallo muy cerca del final que le llevaba al suelo. “¿La caída? He abierto treinta centímetros antes que en la vuelta anterior y se me ha cerrado de delante y no he podido salvarla”, explicaba reconociendo su enfado por lo cerca del límite que obliga a pilotar el compuesto delantero de Michelin, por lo menos para los pilotos de una marca que tampoco se libró de la crítica –suave- del hombre que más éxitos le ha proporcionado en los últimos años.

“Seguramente hemos sido la fábrica que menos hemos mejorado de principio de año a ahora, como hemos visto hoy cuatro marcas tienen opciones de ganar y tanto la Ducati como la Suzuki están a un gran nivel”. De nuevo el neumático delantero, en una moto, la Yamaha, que comenzó el año como máxima favorita y que, estancada, ha sido alcanzada y, en algunos casos, superada, por los rivales -su última victoria data del 5 de junio, en Montmeló, con Rossi-.

Se cumplía la tercera premisa. Con Dovizioso apurando desde el segundo puesto, y con Viñales en el tercero tras rebasar a Espargaró, Márquez combatía las pulsaciones de las últimas vueltas descontando los metros que le faltaban para convertir lo imposible en posible, cerrar su tercer título de MotoGP, el quinto en el Mundial –uno de 125cc y otro de Moto2-, para entrar en la historia como el piloto más joven en acumular tal cantidad de entorchados. Con tan solo 23 años. Y sin techo.