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MOTOCICLISMO

Ana Carrasco: «A los patrocinadores les cuesta creer que una mujer puede ganar»

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La piloto Ana Carrasco, durante la entrevista. / Virginia Carrasco

  • La primera española que puntuó en el Mundial trata de conseguir un puesto en Moto2 desde el Campeonato de Europa que concluye este fin de semana en Valencia

Hace tres años la murciana Ana Carrasco (Cehegín, 10-3-1997) compartía ‘box’ con Maverick Viñales en Moto3. En aquella época impactó al ser la segunda española que debutaba en un Mundial de motociclismo y la primera en puntuar en un campeonato de velocidad. Ahora quien fuera su antiguo compañero en el Team Calvo pilota en MotoGP y ella pelea en el Campeonato de Europa de Moto2, que concluye este fin de semana en el circuito valenciano de Cheste.

A pesar de que su trayectoria no ha sido tan meteórica como la de Viñales, Ana Carrasco confía en alcanzarle. «El objetivo es dar el salto al Mundial de Moto2 en 2017», avanzaba antes de afrontar en Jerez la penúltima prueba de un Campeonato de Europa en el que su mejor posición fue la vigésima en Motorland. «Todo irá dependiendo de los resultados, pero el objetivo es llegar a MotoGP en dos, tres o cuatro años. Ahora soy muy joven, tengo 19 años y me queda mucho camino por hacer», recuerda.

Lejos de buscar excusas, Carrasco aclara que ser mujer no es una desventaja encima de la moto. «Hace falta físico, pero está claro que no es como otros deportes. Personalmente me preparo mucho para que físicamente no tenga problema a la hora de pilotar. Lo que pasa es que el motociclismo se compone de muchos factores, aparte del piloto, y lo difícil para ganar es tener todos los factores para poder estar delante», apunta la deportista que se se bajó de la escudería RW Racing GP en 2014 por problemas económicos un año después de haber cruzado en octava posición un gran premio. En 2015 no logró enderezar el rumbo desde que se rompiera la clavícula y tardara en recuperarse de una complicada operación en el brazo.

Aunque su carrera frenó, el tiempo en el ‘paddock’ le ha permitido observar la evolución del ambiente en los circuitos. «Al principio, cuando empecé, era más extraño para la gente. Conforme va pasando el tiempo la gente y, sobre todo los hombres, se van acostumbrando, pero al final una mujer es capaz de hacer lo mismo que un hombre. Es difícil al principio, pero vamos abriendo la puerta para que en el futuro otras mujeres puedan estar en este deporte», señala la murciana que ya pilotaba con 14 años en los trazados españoles.

María Herrera es única

Actualmente, sólo María Herrera representa al sector femenino entre más de un centenar de pilotos en MotoGP, Moto2 y Moto3. Ana Carrasco considera que es una situación provisional. «Después de entrar en el Mundial hay muchas chicas jóvenes que están empezando. Los padres entienden ahora un poco más que tu hija te diga: ‘Papá, quiero una moto’. Hace unos años era imposible. Ahora sí que la escuela va creciendo, hay muchas más chicas y seguro que en el futuro se ven más», asegura.

La piloto, que ahora se adapta en el Europeo de Moto2 como trampolín al Mundial, considera que las puertas están abiertas para las mujeres. «En motociclismo la organización nos está ayudando bastante. A mí personalmente siempre me han apoyado mucho desde que llegué. El problema más grave, por así decirlo, es el de los patrocinadores, porque les cuesta un poco más creer que una mujer puede ganar en el motociclismo a los hombres. Es un poco lo que hay que cambiar, que las empresas empiecen a cambiar porque es un deporte de motor, y no físico. Es perfectamente posible que una mujer pueda ganar», reivindica.

El panorama parece distinto al de la Fórmula 1, donde Bernie Ecclestone asegura que las mujeres piloto «no deberían ser tomadas en serio». «Lo respeto porque ninguna mujer ha llegado a demostrar todavía lo contrario, pero si no se ha demostrado no es porque una mujer no sea capaz, sino que no ha tenido las mismas oportunidades que el hombre», contesta Carrasco, cuya mayor diferencia respecto a sus compañeros cuando compite en los circuitos es su casco rosa. A la espera de los cambios, Ana Carrasco estudia Derecho en la UCAM y rechaza ceder el relevo a una futura generación. «La verdad es que mi objetivo es ser campeona del mundo. Teniendo los medios se puede conseguir», avisa.

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