'Coach', una forma de sentirse vivo

Julián Simón, durante la entrevista.
Julián Simón, durante la entrevista. / Photocall3000

El expiloto Julián Simón encarna una nueva figura en el circuito con su tarea de preparar a Tito Rabat

EVA FRÍAS / PHOTOCALL3000

Son muchos años en el Campeonato del Mundo de MotoGP para Julián Simón, con grandes momentos como cuando se proclamó campeón del mundo en Phillip Island en 2009, su primera victoria en Donington Park en 2005 o su primer punto en el mundial también en Philip Island en 2003. En aquel momento corría para la emblemática marca italiana Malagutti. Ahora se ha convertido en una de las figuras de 'coach' que han aparecido por el 'paddock' desde hace poco tiempo. Sete Gibernau es el de Dani Pedrosa, Mika Kallio es el de Jorge Lorenzo y Julián Simón es el de Tito Rabat.

Se trata de una figura que adoptan los expilotos para seguir, de alguna forma, vinculados al mundo en el que han crecido para seguir cerca de su irremediable pasión. Simón ha reconocido que esa figura debería nacer mucho antes, entre los pequeños pilotos que suben, teniendo en cuenta que absorven la información desde el principio.

La figura de 'coach' está siendo últimamente muy cuestionada y como es lógico, Simón ha defenido la importancia de ésta. "Ayuda enormemente al piloto, pero no olvidemos que tambén ayuda al equipo. Se trata de transmitir todo lo que se ve en pista desde el punto de vista de alguien que ha sido piloto”, comenzaba.

Mucha gente ve la figura de 'coach' como simple acompañante. "Asistirle en el tema casco, mono… Es una parte muy leve. Lo más importante es el día a día con el piloto. Por ejemplo, con Tito hemos cambiado la manera de entrenar, estamos probando un nuevo sistema que es combinar diferentes actividades y le está gustando muchímo. Eso es una tarea en las que más estamos haciendo hincapié y está viendo los resultados".

"Como decía, es muy importante el día a día, sobre todo cuando se llega al circuito, estar en todos los 'meetings' con él al llegar al circuito, sobre todo ir al 'entreno' a hablar, repasar con él todas las trazadas, las marchas, darle toda la mayor confianza posible, recordarle todo lo que tiene que hacer; después ir a pista, cuando él sale yo a continuación salgo detrás de él con el 'scooter', y observarle el mayor número de curvas que puedo. Luego me vuelvo inmediatamente al 'box' para comunicarle alguna cosa que creo que puede cambiar y esto es un poco la dinámica. Cada vez que entra al 'box' vuelvo corriendo para decirle a él y al técnico lo que veo en pista y cuando acaba el 'entreno' intento hacer vídeos para que él lo vea, transmitir todo lo que he visto. Hay cosas que siempre se escapan por la televisión. Pero sobre todo darle muchísimo apoyo y decirle con claridad todo lo que ves. Además, que a los mecánicos también les sirve de mucho, hacerles ver que en tal curva la moto tiene mucho 'whelee', o cuando el piloto no tiene confianza para entrar de delante…”, profundiza.

Una labor que ayuda, pero no calma las ganas de subirse a la moto y salir a pista. ”Correr en moto es lo que más me hubiera apetecido, porque cuando llego al circuito y escucho el ruido del motor, sobre todo de la Moto2, buf… Pero estar al lado de Tito Rabat y ayudarlo en una categoría tan complicada, intentar llevarlo un poquito más adelante, ya que lo está pasando mal, ha sido un estímulo para mí, una motivación. Además entrenar con él también te obliga a seguir estando fuerte”, dice el expiloto. También se atreve a decir quién le hubiera gustado tener como 'coach': "Si en el momento que corría hubiera habido la figura de 'coach', seguro que hubiera tenido a una persona como Enrique Peris, que era mi técnico de Aspar. Es lo que mejor que he encontrado en este 'paddock' a mi lado".

"Esto ayuda a que pilotos que nos gusta correr podamos seguir vinculados a lo que más nos gusta, que es estar en el 'paddock' y en el mundo de las carreras”, sentencia. En definitiva, una forma de sentirse vivo.

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