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El rally de los supersticiosos

Stephane Peterhansel junto a su copiloto Jean Paul Cottret /AFP
Stephane Peterhansel junto a su copiloto Jean Paul Cottret / AFP

Los pilotos del Dakar optan por ayudarse de amuletos o de pequeños rituales antes de la carrera

ALEXIS HONTANGChilecito

Para sobrevivir a este extenuante rally-raid, los pilotos del Dakar pueden prepararse físicamente de forma óptima o tener a punto sus autos pero, los más supersticiosos, prefieren ayudarse de amuletos o de pequeños rituales antes de la carrera. Y es que uno puede ser el piloto más condecorado de la historia de la prueba y sentirse vulnerable sin una simple bandana. «Es un amuleto de la suerte que ha ganado 13 Dakares», dice sonriente Stéphane Peterhansel.

El deportista de Peugeot lleva siempre consigo, en un bolsillo, la bandana azul que se puso alrededor del cuello cuando ganó sus primeros seis títulos en la categoría de motos. «Cuando me cambié a los autos la dejé a un lado porque no servía de nada. Pero no ganaba nada así que me dije que iba a recuperarla. Y a partir de ahi, ¡gané!», apunta tras haberse alzado con los dos últimos títulos en coches.

«Mi bandana azul es un amuleto de la suerte que ha ganado 13 Dakares» stephan peterhansel

Como 'Peter', el bivouac está lleno de supersticiones entre mecánicas ultraprecisas y mapas de la ruta que marcan el ritmo de las jornadas. Un ejemplo sencillo: nadie lleva el dorsal 13 en motos. Hay algunos pilotos más racionales, como el español Nani Roma (Mini): «Me tranquilizo, es una manera para mí de decir ‘vamos’. Es más un truco deportivo que una historia sentimental». «No tengo nada especial. ¿A lo mejor mis dos cafés al levantarme?», se ríe por su parte el motorista francés Antoine Meo (KTM).

Para otros son cosas que no hay que tomar a la ligera. El francés Adrien Van Beveren (Yamaha), por ejemplo, quien liderara la prueba durante días antes de tener que abandonar el martes por una caída, se sometía a un ritual muy definido antes de tomar la salida. «Me visto siempre por el lado derecho primero y siempre toco madera. Todo el tiempo», explica. «Lo hago desde siempre. Hay tantos factores psicológicos en esta carrera, de concentración, a nivel mental y todo, que es importante tener estos pequeños trucos... pero tampoco demasiados».

Rezos y malabares

Su compañero en Yamaha, Xavier De Soultrait, le sigue a la zaga. «Busco piedras para hacer malabares con ellas antes de la salida. Es para conectarme mentalmente, eso me da la impresión de estar bien. Sino no me siento despierto», explica. «También tengo una medalla de la Virgen, siempre la tengo conmigo. Así me siento protegido», precisa antes de recordar la importancia de la religión entre los pilotos. «Rezo cinco veces al día. No tengo ninguna otra preparación en particular. Me relajo», subraya por su parte el catarí Nasser Al-Attiyah (Toyota).

Pero las supersticiones también tienen sus límites. El piloto francés de quads Sébastien Souday (Team All Tracks) disputa su cuarto Dakar con el único objetivo de acabarlo por primera vez. Y tiene una frase fetiche: «No sé cómo me vino ya que hace realmente mucho tiempo que la digo. Cuando estamos en la línea de salida, me repito a mí mismo: ‘si no partimos, no volveremos’». ¡Mala suerte! El normando abandonó por cuarta vez consecutiva.

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