El único rival de Lewis Hamilton

Vettel, a la izquierda, junto a Hamilton, en la rueda de prensa. /  AFP
Vettel, a la izquierda, junto a Hamilton, en la rueda de prensa. / AFP

El campeón afronta la búsqueda de otro título aún más reñido, pero por si acaso comienza la batalla mental contra Sebastian Vettel

D. SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Lewis Hamilton se bajaba del Mercedes W09 después de lograr su quinta 'pole' consecutiva, sexta en total, del GP de Australia, lo hacía con una sonrisa que no podía ocultar la certeza de saberse superior al resto. El rendimiento que ha mostró durante el fin de semana el vigente campeón del mundo ha destrozado todas las expectativas de quienes esperaban una alternativa a su dominio. Batir a los Ferrari por más de seis décimas, bajar su propio récord del circuito en un segundo y hacerlo con la sensación de que no había hecho nada extraordinario: sólo su trabajo.

En el pasado ya se ha visto que Hamilton necesita estar concentrado al máximo en lo que está haciendo para sacar lo mejor de sí. No hay que remontarse más que dos años, cuando Nico Rosberg, un piloto que sobre el papel no era mejor que él, consiguió sacarle fuera del ring a base de paciencia y aguante, dejando que el agua llegase al cuello de un Hamilton que, sólo al final, tomó aire.

Y lo hizo de tal manera que acabó echando al propio Rosberg de la Fórmula-1, eso sí, después de haber claudicado en la lucha por el título. La fortaleza mental de Hamilton es una de sus grandes virtudes y, a la vez, uno de sus grandes defectos. Su mentalidad campeona es una armadura, un cascarón que protege a quien, en el fondo, se sabe débil si las cosas no están perfectamente ordenadas.

Valtteri Bottas se ha convertido en el compañero perfecto para Hamilton: no le da problemas, ejerce de escudero siempre que es necesario y acepta los distintos roles que desempeña en el equipo. Nada que ver con un Rosberg con quien llevaba pegándose curva sí y curva también desde hacía décadas, y cuya rivalidad pasó por encima de una profunda amistad que acabó saltando por los aires. Hamilton no tiene en Bottas a un amigo: tiene a un aliado.

Guerra psicológica

Si el rival externo no es el que está con su mismo coche, ¿entonces quién es? Hamilton lo tiene claro: Sebastian Vettel. Ni Verstappen, ni Ricciardo, ni Räikkönen: el único que le puede poner las cosas difíciles es el siempre sonriente (que no siempre contento) piloto de Ferrari, que también aspira a su quinto título en este 2018, aunque lo tenga harto complicado.

Lo vivido en la rueda de prensa de ayer, posterior a la clasificación, fue un primer anticipo de lo que puede ser una cruenta batalla por ver quién tiene más moral y arrojo. La guerra psicológica es un elemento más a tener en cuenta en toda competición deportiva, pongan el deporte que pongan. Las ruedas de prensa post o prepartido sirven para calentar, alentar, presionar o desanimar a rivales, árbitros, compañeros e incluso superiores, si así fuera necesario.

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