Ciclismo

Samuel Sánchez: «No me lo puedo creer. Estoy muy mal. Pero tengo la conciencia tranquila»

Samuel Sánchez, esta misma semana, en su vivienda de Oviedo, antes de realizar un entrenamiento. / PABLO LORENZANA
Samuel Sánchez, esta misma semana, en su vivienda de Oviedo, antes de realizar un entrenamiento. / PABLO LORENZANA

El campeón olímpico da positivo en un control por sorpresa, es suspendido temporalmente por el BMC y no correrá la Vuelta a España

JESÚS GÓMEZ PEÑA NIMES.

Con 39 años y casi dos décadas en activo, a un ciclista como Samuel Sánchez lo mejor que le queda es la memoria. El trabajo hecho. El título olímpico, las plazas de podio en el Tour y la Vuelta, el reinado de la montaña en la ronda gala, el triunfo en la Vuelta al País Vasco, la tierra donde el corredor asturiano se formó.

Ayer, mientras pedaleaba por los alrededores de Nimes en el penúltimo entrenamiento antes de iniciar mañana la Vuelta a España, recibió por teléfono una notificación de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Había dado positivo. En el control que le realizaron por sorpresa el 9 de agosto en su casa de Oviedo aparecieron rastros de GHPR-2, un péptido que provoca la producción de hormona del crecimiento. Una sustancia prohibida. «No lo puedo creer. Estoy mal, muy mal. Pero tengo la conciencia tranquila. Espero que todo esto se quede en un susto», declaró ya desde el tren de regreso a su hogar. A la espera de lo que diga el contraanálisis, su equipo, el BMC le ha suspendido. No correrá la Vuelta. Si se confirma el dopaje, no correrá más. Y algo peor: su memoria, lo mejor que deja un ciclista, quedará manchada.

«Mis abogados me han aconsejado que no haga declaraciones». Aun así, Samuel descuelga el teléfono cuando ve que es EL COMERCIO quien le llama. Está en el tren. De Nimes a Oviedo. De espaldas ya a la Vuelta. «Esto es increíble», repite. «Vinieron a casa como otras tantas veces a hacerme un control. He pasado muchísimos y no he tenido ningún problema», recuerda. «Ni sé qué es esa sustancia», asegura. «Es un resultado adverso, no es un positivo», confía. Se aferra al contraanálisis. Antes del pasado Giro, dos ciclistas italianos dieron positivo por la misma sustancia, Stefano Pirazzi y Nicola Ruffoni. El segundo test confirmó la presencia de GHPR-2. Fueron despedidos del equipo Bardiani.

Tras un inicio de siglo acribillado por escándalos de dopaje, incluidos los Tours de Lance Armstrong, el ciclismo disfrutaba de un periodo en aguas tranquilas. El caso de Samuel, un corredor que había sobrevivido sin mancha a la época más negra de este deporte, ha sido «un mazazo», como definió el director de la Vuelta, Javier Guillén, que daba ayer los últimos retoques a la edición que comenzará mañana en esta localidad francesa. Con las siglas del péptido GHPR-2, el ciclismo recupera su pesadilla. En un rápido repaso por intenet se comprueba que esta sustancia está asociada a los gimnasios especializados en atajos, en conseguir músculo a toda pastilla.

La GHPR-2 promueve la producción endógena (del propio organismo) de la hormona del crecimiento. Más músculo y menos grasa. Más fuerza. Una dosis de juventud y vigor. Pero está prohibida en el deporte. «Ni sé qué es eso», insiste Samuel de regreso a casa y con la moral muy afectada. En 2008, en otro mes de agosto, tocó su cima en la Muralla de Pekín. Allí ganó el oro olímpico. Eso le convirtió en un símbolo del deporte español. A su paso por el Euskaltel-Euskadi y el BMC, el ciclista asturiano ha dejado siempre patente su profesionalidad. Toda su vida orbitaba en torno al ciclismo, a la preparación más estricta. Ahora se acercaba a la despedida. Sin más presión que la que él mismo se imponía. Samuel ya había hecho todo lo que tenía que hacer en su deporte. Por eso extraña aún más su caso.

El asturiano sabe que le viene encima un aluvión de descrédito. Lo ha visto antes con otros ciclistas. Si el positivo es ratificado, será castigado durante dos años. El adiós. Y de la peor manera. La primera reacción fue de su propio equipo, el BMC, al que llegó tras el cierre en 2013 del Euskaltel. La escuadra estadounidense aparta temporalmente a Samuel Sánchez para dejar clara su «política de tolerancia cero con el dopaje». El BMC se muestra «extremadamente decepcionado» por este caso que llega justo antes del inicio de la Vuelta.

A través del teléfono, la voz de Samuel se notaba afectada. Iba a ser su décima Vuelta. El año pasado tuvo que abandonarla por una caída en la última contrarreloj. Esta primavera, en su carrera, la Vuelta al País Vasco, también se fue al suelo cuando estaba a punto de ganar la etapa de Arrate, escenario de tres de sus numerosos triunfos.

Recuperado, se puso como objetivo esta Vuelta que parte desde Nimes. ¿La última? «Voy a centrarme en la carrera y luego tomaré esa decisión tan complicada», declaró hace unos días. Corrió la Vuelta a Polonia para ajustar sus músculos y volvió a casa unos días antes de desplazarse a Nimes. Un control antidopaje e inopinado del 9 de agosto puede haber decidido por él. Si el contraanálisis no cambia el veredicto, está sentenciado. El velo de este caso oscurecerá todo lo conseguido, su memoria.

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