El Comercio

«El objetivo para el próximo año es acabar entre los veinte mejores»

Samuel López, a la derecha, con Pablo Carreño a principios de esta temporada.
Samuel López, a la derecha, con Pablo Carreño a principios de esta temporada. / AJCF
  • Samuel López, Entrenador de Pablo Carreño

  • «Motivé a Pablo para que recuperara la ambición que no tuvo los últimos años. Le recordé que de joven estuvo entre los siete mejores del mundo y le convencí de que no era cualquiera»

Samuel López (Alicante, 1970) lleva diez meses como entrenador de Pablo Carreño. El técnico de Villena asegura que el éxito del jugador gijonés (35 ATP en individual y 25 en dobles) se cimenta en que ha recuperado la ambición que perdió en los dos últimos años. Cree el preparador levantino, extrenador de García-López y Almagro y segundo en los tiempos de Juan Carlos Ferrero, que los momentos clave de su gran temporada han sido en Estoril y en Winston Salem, a la vez que augura que en 2017 las perspectivas son las de estar en el 'top 20'.

¿Pensaba a principios de temporada que Pablo lograría tres títulos y podría alcanzar tantas finales?

Si echamos la mirada atrás al mes de enero, el objetivo que nos planteamos era mejorar su ránking, que estaba en el puesto 49. Pablo decía que había que acercarse al 40 y yo que podía llegar al 30.

¿Qué fue lo que trabajó principalmente con él?

Quise incentivar su motivación, pero sobre todo su ambición, porque creo que la había perdido en los dos últimos años y eso es lo que de mano hemos trabajado desde finales del pasado año, cuando decidió hacer un cambio.

¿En qué basó su argumento para convencerle?

Fundamentalmente en que no era un jugador cualquiera. Hablamos en profundidad e hice mucho hincapié en que cuando era joven estaba entre los siete mejores del mundo, con un récord de victorias bastante importante en ITF y eso es algo que hay que aprovechar para crecer. Había que cambiar la mentalidad.

¿Cuál cree que es el momento clave de 2016, su mejor año?

Poco a poco, a medida que ganaba se lo ha ido creyendo, pero creo que se convenció y se vio arriba en Estoril. Hizo dos semifinales. Ganó a Simon y Pires, dos jugadores con mejor ránking, y la final con Almagro se le fue por muy poco.

¿De qué manera se estructuró la preparación a lo largo del año?

Como todos los profesionales juegas en función del ránking que tengas para ir entrando en torneos. Primero fuimos a Sudamérica y luego, al mejorar, pudimos elegir torneos. Hasta Winston Salem dependíamos de la clasificación, pero ahora ya es más fácil con buenos resultados.

¿Cómo ha llegado en tan buen momento a esta recta final del año?

Una suma un poco de todo. Pero su primer triunfo individual le dio a Pablo una confianza enorme y le ayudó a tener esa mentalidad ganadora, que se tradujo en cuatro en finales seguidas en los últimos torneos. Creer en el trabajo diario es otra de las piezas básicas de su esepctacular explosión.

¿Por qué esa adaptación a los dobles con tantos compañeros distintos?

Es increíble, ha tenido hasta diez compañeros diferentes este año. Pero creo que su gran adaptación a los dobles obedece a que Pablo es una persona muy normal, lo que se suele decir buena gente, que se entiende con todo el mundo. Ahora, haber jugado con Rafa, con quien tiene una gran amistad, será un plus a la larga, porque le habrá dado buenos consejos y le aportó su gran experiencia.

¿Qué objetivos se plantea en los torneos que le quedan?

El objetivo es jugar bien, que es la base de todo. Pablo tiene que seguir siendo valiente y agresivo con la pelota. A los jugadores buenos hay que apretarlos y dominarlos. Se pueden conseguir puntos importantes en este Máster 1000 de Shanghai. Luego en Moscú, Basilea y París, que es lo que nos queda. Hay que ir a ganar.

¿Hasta dónde podría mejorar su ránking Pablo en este 2016?

Repito que le marqué el puesto 30 y lo tenemos a tiro, pero si se consiguen buenos resultados en los últimos torneos se puede mejorar esta posición, lo que sin duda sería un gran éxito.

¿Las perspectivas para 2017 son ahora mayores?

Después de tres años como profesional y esta temporada tan buena, las expectativas tiene que ser mayores. Es algo que tengo muy claro. Creo que Pablo puede estar entre los 15 o 20 primeros del mundo, algo que sería desde luego un buen reto para 2017.