El Comercio

«Me da pena decir adiós a este año tan bonito»

«Me da pena decir adiós a este año tan bonito»
  • «En Estoril entendí que se podían conseguir títulos y el que más valoro es el de Winston Salem, el primero individual», afirma el gijonés

  • Pablo Carreño dice que la clave para jugar diez finales y lograr cuatro títulos fue «la motivación y confianza en mí mismo»

Pablo Carreño se ha consolidado como un jugador de élite. Esta temporada, que para el gijonés finalizó el pasado martes en París tuteando al canadiense Raonic -número cinco del mundo-, ha sido espectacular en resultados. Pasó de ser el 67 del mundo a situarse en el puesto 31 del ránking ATP, un salto que pocos han sido capaces de dar, si se tiene además en cuenta su juventud. También en dobles su progresión fue brillante al situarse en el puesto vigesimoquinto, tras disputar el título de un Grand Slam como el US Open junto a Guillermo García-López. Empezó el año entre los 90 primeros en esta modalidad.

Pero lo que realmente es meritorio de este joven gijonés fue que alcanzó esta temporada diez finales y hasta este año nunca había jugado a ninguna. Cuatro títulos le reportaron al tenista forjado en el Grupo Covadonga esta decena de enfrentamientos.

El primero de ellos, a principios de febrero, se produjo en dobles en el Open de Quito, con el argentino Guillermo Durán. A renglón seguido, en Sao Paulo hizo dos buenos segundos puestos: en individual ante el uruguayo Pablo Cuevas y en dobles con el canario David Marrero.

Sin embargo, su verdadera eclosión fue en agosto, si bien antes debutó con éxito como tenista internacional en la Copa Davis. En dicho mes tuvo lugar su mayor alegría: se estrenó en un torneo individual con su destacadísima victoria en Winston Salem sobre Roberto Baustista, que llegó a ser 13 del mundo este año, y poco después llegó la final del US Open.

Después con Rafa Nadal no falló en el Open de China en la competición de duplas, en la que conquistó su tercera corona. La pena fue que en la reciente Kremlin Cup de Moscú, donde ganó la final al italiano Fognini, pudo haber hecho doblete para lograr un quinto título. Pero la mala fortuna se alió con el gijonés en dobles, porque se lesionó su compañero Marcel Granollers con el que era el máximo favorito tras haber superado con mucha facilidad la primera ronda.

Ahora, tras su actuación en París, con una victoria ante Fognini y una derrota con Raonic, podría mejorar ese puesto 31 del ránking ATP que ostenta actualmente. Lo importante es que, salvo sorpresas, será cabeza de serie en el Abierto de Australia, privilegio que solo está reservado para 32 mejores jugadores del mundo.

Camino del Campeonato de España, que disputará desde hoy en Tarragona con el Club de Tenis Barcelona, y tras llegar de París, Pablo Carreño atendió la llamada de EL COMERCIO. «La verdad es que si echo la mirada atrás y pienso en el mes de enero no me podía imaginar haber conseguido tanto, por lo que me da mucha pena que se acabe este año tan bonito», explicó. Y se va con buenas sensaciones, «porque en mi último partido contra Raonic me di cuenta de que estoy a un nivel muy alto con vistas al próximo año y me veo cerca de los mejores».

Reconoce que la final de Estoril fue un punto de inflexión en su explosión como jugador, «ya que perdí por muy poco el título y con anterioridad gané a Paire y Simon, con mucho mejor ránking».

Hablan de un Carreño muy completo que se maneja a la par en las dos modalidades de juego. «La prioridad es el individual, pero el dobles me ayudó mucho a mejorar. En caso contrario no los hubiese jugado».

Sobre cuál es la diferencia fundamental con respecto al año pasado, tiene claro que «fue la motivación y la confianza que tuve en mis posibilidades».

En cuanto a los momentos más señalados del año, manifestó que «el mejor fue mi primer título en individual en Winston Salem, mientras que peor creo que no hubo, aunque me dio rabia acabar un año tan bueno, quería seguir jugando».

El excelente 2016 le hace encarar el próximo año con grandes expectativas y en este sentido dice que «espero ser cabeza de serie en el Open de Australia y confío en seguir creciendo como jugador».

Del año de su amigo y compañero Nadal señala que «a Rafa se le exige mucho y a algunos sectores de la prensa puede parecerles un fracaso, pero estuvo lesionado y creo que complió con su objetivo en Río».

Ante la posibilidad de que Murray destrone a Djokovic por el número 1, el gijonés apunta que «no sería una sorpresa, porque el escocés está jugando muy bien y sino es ahora le superará el año que viene».

Ahora le toca el Nacional por clubes, «que espero ganar otra vez, luego al menos descansaré dos semanas para empezar a preparar 2017».

en dobles con Fysrtenberg

en dobles

en individual, cayó

en individual, cayó con Cuevas.

en dobles con Marrero

en dobles

Campeón ganó en la final a Fabio Fognini.

Campeón en dobles

en dobles