El Comercio

Carreño regresa a su escuela

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El tenista gijonés Pablo Carreño firma pelotas de tenis a un grupo de niños en las instalaciones del Grupo Covadonga. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

  • Más de medio centenar de jóvenes vitorearon al asturiano, que compartió con los presentes su último trofeo conquistado en Rusia

  • El tenista gijonés recibe la insignia de plata del Grupo Covadonga

Su llegada a las instalaciones grupistas, donde se forjó como tenista, fue como la de un 'Rey Mago'. Los niños y niñas que le esperaban en la cancha de tenis -más de medio centenar- recibieron a Pablo Carreño con vítores y cánticos de ánimo. El tenista gijonés se ha convertido en todo un referente para los jóvenes que anhelan seguir sus pasos y así quedó patente con la visita que ayer realizó a los alumnos de la escuela de tenis del Grupo Covadonga.

Carreño recibió un pequeño homenaje en la polideportiva entidad de Las Mestas. Fue recibido con cánticos de «¡Pablo, Pablo!» que le dejaron tan sorprendido como emocionado. Tras firmar en el libro de honor y recibir la insignia de plata del Grupo Covadonga, el gijonés entregó al presidente del club, Antonio Corripio, una camiseta firmada que decorará la sala de trofeos.

Su visita al Grupo le trajo «muchísimos recuerdos». Carreño confesó que no se esperaba «nada parecido a esto» y se mostró «muy contento» porque «los chicos están entusiasmados, y ver que tanta gente me sigue en mi casa, ojalá que sigan viniendo las cosas igual de bien».

Siempre que puede, el tenista acude al lugar donde tantas horas pasó entrenándose antes de llegar a competir en la élite mundial. Y ahora, una vez finalizada la temporada, no fue la excepción. «Cuando estoy por casa, lo primero que hago es venir aquí, a parte de para entrenarme, también paso a saludar si estoy de vacaciones, porque es mi club y es parte de mi familia», señaló Carreño, instantes antes de subirse de forma simbólica al podio para ofrecer a los presentes en la pista de tenis su último trofeo conquistado en Rusia.

Después llegó el turno de los regalos. El jugador asturiano lanzó pelotas de tenis firmadas para «el que haga más ruido». Sin duda lo hicieron. Ninguno de los jóvenes sobre la cancha de tenis quería marcharse sin su pelota firmada.

La pequeña Julia Camblor fue una de las afortunadas que 'cazó' al vuelo una de las pelotas. «Es un detalle muy bonito por su parte que haya venido a vernos, y algo muy original», indicó la joven, que valoró también que «haya venido a pesar de tener tantos torneos que le tuvieron muy ocupado».

También Noa Colinas presumía con su 'trofeo'. «Me gustó mucho que me firmase la pelota», indicó, al tiempo que recordó que «este año lo hizo muy bien, porque se quedó en el puesto 30 del mundo». Además, la pequeña aseguró que quiere ser «una campeona jugando al tenis, como él». A su lado, Samuel Rubio también barajaba la misma idea: «Yo también quiero ser un campeón como Pablo Carreño». Y destacó que «2016 ha sido un año muy bueno».

Para todos ellos, el tenista tuvo consejos y palabras de ánimo. «La base para jugar al tenis sí se puede conseguir en Gijón, lo principal es que sigan disfrutando, eso es primordial», recordó Carreño, hijo pródigo por un día.