Nadal saluda con sufrimiento a la tierra batida

Volvió la tierra batida al calendario de Rafa Nadal y lo hizo acompañada de la sonrisa del manacorense, que ya sabe lo que es ganar sobre polvo de ladrillo esta temporada. Nadal se impuso al británico Kyle Edmund en tres sets muy distintos entre sí 6-0 5-7 y 6-3 en dos horas y veinte minutos.

Nadal, que comenzó como un niño con zapatos nuevos después de muchos meses sin competir en tierra batida, pasó en el primer set como un ciclón por encima del joven británico Kyle Edmund.

Entró, sin embargo, en mallorquín en una espiral de errores que se sumó al mejor momento del británico. Edmund comenzó a lanzar golpes ganadores de derecha a doquier y sobrepasó las bolas altas con efecto liftado del balear. Tras una tímida reacción de Nadal, su rival, con varias derechas mortíferas, se apuntó el segundo set.

Los nervios atenazaron a Nadal, que tuvo que recurrir a lo mejor de sí mismo para evitar que el susto de Edmund fuera a mayores. Más acostumbrado a estas situaciones, se impuso a su efervescencia y calmó los ánimos con un carrusel de rotura que le llevó a cerrar el partido por 6-3.