Tenis

«Desde que estoy arriba, los rivales me respetan mucho más que antes»

Pablo Carreño está deseando estrenar su nueva bicicleta, un regalo de MMR. / MARIETA
Pablo Carreño está deseando estrenar su nueva bicicleta, un regalo de MMR. / MARIETA

Pablo Carreño recibe una bicicleta de regalo de la empresa avilesina MMR y ya piensa en el próximo año tras un 2017 que «será difícil de mejorar»

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

El tenista asturiano Pablo Carreño se unió ayer al elenco de deportistas de elite que disponen de una de las mejores bicicletas que se pueden encontrar en el mercado. La fábrica avilesina MMR, propiedad del empresario y deportista Daniel Alonso Villarón, obsequió al gijonés con una máquina valorada en 3.000 euros, de la que también disfrutan, entre otros, Fernando Alonso, Luis Enrique, Pau Gasol, Dani Sordo...

Recién llegado de Londres, donde disputó dos partidos del torneo de maestros tras suplir al lesionado Rafa Nadal, Carreño acudió a la invitación de MMR para visitar las instalaciones de la fábrica en Avilés. El gerente de la firma, Bruno Prieto, mostró al tenista las instalaciones y explicó el proceso de fabricación de las bicicletas, tanto las de carretera como las de montaña, para atender el gusto de los más exigentes, con máquinas que alcanzan en algunos casos los 12.000 euros.

Pablo Carreño mostró un gran interés en las explicaciones que iba recibiendo, en las que también participó el exciclista profesional Chechu Rubiera, sobre el diseño, la construcción y los tipos de materiales, todos de última generación, que forman parte del proceso de fabricación de una bicicleta de alto nivel, como la MMR Grand Tour que recibió como regalo de la firma, una montura de color negro mate fabricada con fibra de carbono.

«Agradezco mucho este detalle de MMR. Es muy bonito tener en Asturias una marca de primera calidad que está entre las mejores del mundo y una suerte que me hayan invitado», dijo Pablo tras recibir y tener en sus manos la bicicleta que en unos días se llevará a Barcelona, donde reside. «Me gusta montar en bicicleta cuando no estamos en pleno circuito de tenis. Estoy deseando estrenarla el fin de semana».

La bicicleta formará parte del ocio deportivo de Carreño, pero no de su preparación como tenista: «Tenemos por delante cinco o seis semanas de duro trabajo de pretemporada, sobre todo en el aspecto físico, y salir en bicicleta me ayudará en esta fase de preparación en la que metemos mucha carga aeróbica. Cuando empiezas la competición no es aconsejable porque pierdes velocidad y movimientos de desplazamiento. De forma esporádica puedes coger la bicicleta, pero regulando».

A sus 26 años se ha instalado en la elite del tenis mundial, entre los diez mejores en este final de un 2017 que difícilmente olvidará y que da paso a un 2018 en el que espera subir su techo: «No será fácil mejorar esta temporada porque todo ha salido mejor de lo que esperábamos, en ningún momento pensé acabar el año entre los diez mejores del mundo, es una evolución muy grande la que he tenido este año y de cara a 2018 vamos a empezar por entrenarnos muy bien. Seguir mejorando es un reto».

Ascenso muy rápido

Todo ha ido muy rápido y Pablo reconoce que en su nueva situación se elevan las perspectivas: «Las cosas cambian, cuando estás arriba sales en cada torneo a disputar el título y la gente, los rivales, también tienen más consideración y respeto que antes. Eso hay que saber llevarlo porque no es fácil vivir con esa presión y de lo que se trata es de disfrutar de esas sensaciones».

Carreño se había quedado fuera del torneo de maestros que disputaron en Londres los ocho mejor clasificados del ranking ATP. Como noveno de la lista, acudió de suplente y la lesión de Rafa Nadal le permitió debutar en esta competición en la que no ganaron los clásicos: «Fue un Master en el que hubo jugadores que quizás no se esperaba, pero que han demostrado su nivel. Los dos finalistas, Dimitrov y Goffin, participaban por primera vez, aunque el belga había participado en un partido como suplente. En mi caso he disputado los dos últimos encuentros y no hacerlo en el primero limitaba mucho mis posibilidades de estar en semifinales, pero ha sido una alegría participar en el torneo con los mejores y en un escenario incomparable».

Para el nuevo ejercicio que dará comienzo en enero, Carreño tiene como objetivos «estar todo el año al mejor nivel de juego y competir por ganar el mayor número de torneos posible».

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