TENIS

La cara solidaria de Pablo Carreño

Pablo Carreño coloca en el maniquí el polo con el que consiguió su primer título ATP, que cedió al Museo del Deporte, en Mieres. / J. M. P.

El gijonés, que apadrina el proyecto 'Asturias, Paraíso del Deporte, dio al Museo ubicado en Mieres la raqueta y el polo de su primer título ATP

J. L. CALLEJA MIERES.

«Os felicito por esta iniciativa que inculca los valores deporte entre la gente más joven». Pablo Carreño se mostró ayer orgullo de apadrinar el proyecto 'Asturias, Paraíso del Deporte', que cuenta dentro de sus actividades con la exposición del Museo del Deporte, situado en el edificio de Investigación del Campus de Mieres, para la que el tenista gijonés aportó la raqueta y el polo con los que ganó su primer título ATP: el Winston Salem en 2016.

El jugador número doce del mundo fue la estrella de la presentación, en la que estuvo acompañado por el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, y el decano de la Facultad Padre Ossó, José Antonio Prieto. «Es importante que todos los deportistas de Asturias den valor a todo lo que se ha conseguido, a pesar de que no contamos con el apoyo económico ni las infraestructuras de otras regiones», hizo hincapié Carreño.

Por su parte, García Granda agradeció la presencia del tenista y felicitó a José Antonio Prieto por el lado solidario de este proyecto al introducir ahora como novedad el apoyo al deporte inclusivo. «Una sociedad es mejor si se cultivan los valores deportivos para que lleguen a todos», subrayó.

Mientras, Prieto, en su intervención, expuso lo que representa el tenista gijonés: «Es el espejo en el que deberían mirarse mucho jóvenes».

Tras el acto, Carreño, junto al rector y al decano, recorrió el Museo del Deporte, si bien antes puso el polo al maniquí y colocó su raqueta en el espacio que ocupan sus objetos, entre los que se encuentran el Trofeo de la Kremlin Cup que logró en 2016 y las primeras zapatillas en la que Joma puso su nombre, además de una foto con Nadal tras lograr el Open de Beijin en dobles.

A continuación, visitó la exposición y se detuvo con especial atención para ver los trofeos de máximo goleador de Quini, como buen sportinguista, y una raqueta de Juan Carlos Ferrero, «que fue mi ídolo cuando era niño y ahora entreno en su academia».

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