Rafa Nadal no levanta el pie y barre al bosnio Damir Dzumhur

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

El ciclo de tres partidos para coger ritmo llegó a su fin. Tres rivales asequibles que apenas inquietaron a Rafa Nadal y que permitieron enseñarle al gran público que el estado físico es óptimo, que las rodillas están en su punto y que mucho tendrá que cambiar el panorama para que el balear no continúe pasando rondas. El último ejemplo fue el bosnio Damir Dzumhur, del que Nadal se deshizo con facilidad (6-1, 6-3 y 6-1) para firmar su pase a los octavos de final.

No es la tercera ronda de las que más se le atragantan al español en el Abierto de Australia y en los 'Grand Slam' en general, ya que tan solo ha caído cuatro veces en esta eliminatoria en toda su carrera, siendo la más reciente la del Abierto de Estados Unidos 2015 ante Fabio Fognini. Antes, el tailandés Paradorn Srichaphan en 2003, Lleyton Hewitt en 2004 y James Blake en 2005 le batieron en una ronda que, por ejemplo, en Melbourne, solo le ha visto dejarse tres sets desde 2005.

Registros estratosféricos para un Nadal que, como ya le ocurrió el jueves a Roger Federer, tuvo el privilegio de jugar en la sesión de noche, con la consiguiente virtud de evitar los casi 40 grados que asolaron Australia. Los propios aficionados eran advertidos antes del comienzo del día de competición de que era recomendable tomar precauciones para evitar insolaciones. Eso desde un asiento en la grada. Imagínense qué clase de protección puede tomar un tenista que disputa cinco sets bajo el infierno.

El español ya está a un solo partido de asegurar el número uno del mundo al final de este Abierto de Australia. Para evitar que Federer, consiguiendo el título, se lo pueda arrebatar, necesitará vencer al argentino Diego Schwartzman en octavos de final. Éste le ha ganado tres veces, la más sonada en el Open USA de 2015.

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