El Comercio

Los sindicatos minoritarios abogan por una Europa «solidaria» con los refugiados

Cientos de personas en la plaza del Humedal, punto de partida de la manifestación.

Cientos de personas en la plaza del Humedal, punto de partida de la manifestación. / Joaquín Pañeda

  • La marcha convocada en Gijón por CSI, CGT y Suatea reúne a unas mil personas para exigir «empleos con derechos» y sindicalismos «sin cúpulas corruptas»

Tras una pancarta en la que se podía leer 'Ni crisis, nin mordaces, ni guerres... ¡solidaridad!', suscrita por los sindicatos CSI, CGT y Suatea, un millar de personas recorrieron ayer con motivo de la fiesta del Primero de Mayo el centro de Gijón clamando en defensa de los derechos de los trabajadores, pero también, estuvo muy presente durante toda la manifestación, de quienes buscan asilo en nuestras tierras huyendo de la guerra. «Debemos presionar y denunciar esta situación para que las instituciones estén a la altura. Somos un pueblo solidario y no podemos mirar hacia otro lado en el drama de los refugiados», reclamaron.

A ritmo de la batucada del grupo 'Repercusión feminista' y con el incombustible Marcos Antuña, portavoz de la Asamblea de Trabajadores en Lucha, como maestro de ceremonias, los manifestantes realizaron un trayecto sinuoso entre la plaza del Humedal y los jardines del Náutico portando pancartas en las que se pedía «un empleo con derechos», una «escuela pública, laica y gratuita», la «salud como derecho» o políticas que garanticen «el futuro del carbón». También se pudieron leer lemas en apoyo a los trabajadores de Correos o contra los Tratados Transatlánticos de Comercio e Inversiones (TTIP), y hasta se vio una pequeña embarcación de madera con las imágenes de Mariano Rajoy, Angela Merkel y otros dirigentes de los estados miembros de la UE que fue empujada mar adentro en la playa de San Lorenzo y acabó naufragando a la orilla, para regocijo de los presentes.

Una embarcación con los principales líderes de la UE.

Una embarcación con los principales líderes de la UE. / Joaquín Pañeda

«El peligro no viene de fuera, tenemos que ser solidarios con los pueblos oprimidos, el peligro está aquí dentro», alertaba Iván Huerga, del sindicato Suatea, en referencia a la crisis migratoria que está viviendo Europa y el reciente acuerdo con Turquía para la expulsión de la población siria que huye de su país en guerra. Huerga hizo también un llamamiento en favor de la escuela pública para «no condenar a nuestra juventud al paro, a la precariedad y a la emigración», y exigió a quienes ahora piden el voto para un «gobierno de cambio» que avancen su postura en cuestiones de especial relevancia como, apuntó, el TTIP o la moneda única.

También Eva Irazu, de CGT, llamó a movilizarse contra el TTIP y «sus nefastas consecuencias para los ciudadanos», y reprochó a quienes anteponen los intereses de las grandes superficies a los de la sociedad. Por su parte, desde CSI, Mónica Jiménez animó a los presentes a unir fuerzas contra la ley mordaza, la reforma laboral, los desahucios, las fronteras y las guerras, y en favor de un sindicalismo «de verdad, que defienda los derechos de la clase obrera» y en el que no tengan cabida ni las «liberaciones» ni las «cúpulas corruptas».

Entre los asistentes a la manifestación se encontraban la diputada de Podemos por Asturias, Sofía Castañón, y los parlamentarios en la Junta de esta misma formación Daniel Ripa, Rosa Espiño y Andrés Vilanova; así como el concejal gijonés Mario Suárez, de Xixón Sí Puede.