El Comercio

Las bajas laborales repuntan en Asturias un 16% al calor de la mejora económica

  • Fade aboga por que cada empresa haga un seguimiento de las causas del absentismo y los sindicatos defienden analizar el fraude en la contratación

A más crisis, menos absentismo laboral. El miedo a perder el empleo se acrecienta en situaciones económicas difíciles, y los datos lo constatan. A partir de 2014, coincidiendo con la recuperación, las bajas por incapacidad temporal vuelven a repuntar en Asturias. Hasta mayo de este año, según los últimos datos de la Seguridad Social, estos casos han crecido casi un 16% respecto al mismo periodo de 2015, al pasar de 17,05 procesos por cada mil trabajadores a 19,71.

2014 invirtió la tendencia a la disminución de bajas laborales que se venía produciendo desde 2006, dos años antes de la crisis. En ese ejercicio, hace diez años, se producían 28,48 procesos por cada mil trabajadores asturianos. La caída fue abismal en 2013, con 15,61 casos, lo que supuso un descenso del 45% respecto a 2006. Pero en 2014 las bajas comienzan a repuntar al calor de la mejoría económica. Ese año la incidencia en la región fue de 16,05 procesos por cada mil empleados, una tasa que ha seguido creciendo hasta la actualidad.

Al igual que sucedió en Asturias, en el conjunto del país la crisis hizo que el volumen de bajas disminuyera un 45,7% en solo seis años. A partir de 2014, esta tendencia se invirtió, llegando a marcar un incremento anual en 2015 del 12,53%. Hasta junio pasado, ese repunte se ha acelerado al 14,02%.

Sindicatos y empresarios han venido haciendo sus propios análisis. Los primeros, advirtiendo sobre el gasto público destinado al pago de estas prestaciones, y los segundos, denunciando cómo trabajadores que deberían haberse cogido bajas por enfermedad no lo hicieron, poniendo en riesgo su salud y deteriorando el servicio prestado.

La Federación Asturiana de Empresarios (Fade), considera que existe «un paralelismo evidente entre crecimiento económico y absentismo laboral». Lo decía en la editorial de su boletín de mayo de 2015, a la luz de los datos de Adecco, que constataba que el índice de 2014 «acaba con la tendencia a la reducción del absentismo que había durado desde 2007, fecha del inicio de la crisis, hasta 2013, un periodo en el que la tasa bajó desde el 4,9% hasta el 4,1%». La patronal advierte del «altísimo coste» que le supone a la empresa el absentismo, «ya que suele estar enmascarado entre los gastos de personal y pocas veces se individualiza», e instaba a cada empresa a «hacer un seguimiento de la tasa de absentismo, su coste y sus causas. De ese estudio y seguimiento se pueden extraer conclusiones muy útiles para la gestión de los recursos humanos de la empresa. Con el análisis de sus causas se puede comprobar, por ejemplo, si en una compañía existe o no flexibilidad horaria, si existen problemas de personal, si hay un exceso de carga de trabajo o de tensión laboral o si alguno de los departamentos es un caso de organización». Fade concluye que «un estudio exhaustivo de las causas de absentismo nos puede ser muy valioso, tanto para prevenirlo y evitarlo, con el ahorro de costes que significa, como para gestionar los recursos humanos de la empresas de la manera más eficaz y satisfactoria para el personal».

La patronal asturiana aboga también por que las mutuas participen más activamente en la gestión de estos procesos, ya que cuentan con medios suficientes para paliar la congestión de la Seguridad Social.

Los sindicatos, por su parte, han venido defendiendo que, a la par que se realizan estudios sobre el absentismo en el Principado, se acometan otros análisis parejos sobre el fraude en la contratación.

Los últimos datos de bajas laborales de la Seguridad Social son los acumulados hasta mayo. Pero fue en abril cuando en Asturias entró en vigor el decreto aprobado por el Ministerio de Empleo en diciembre de 2015 con el que el Gobierno busca endurecer el sistema que regula los procesos de incapacidad temporal (IT) en España. El nuevo sistema simplifica los trámites burocráticos, porque ya no no es necesario presentar el parte médico cada semana, pero aumenta el detalle y la frecuencia de los informes sanitarios. Habrá que esperar un periodo de tiempo mayor para conocer los efectos de este sistema en la incidencia del absentismo.

Como decíamos anteriormente, lo que está claro es que bien sea por la mejora de la gestión de la Seguridad Social y de las mutuas, por la reducción del fraude y de la picaresca o por el miedo a perder el empleo, los trabajadores faltaron menos a sus puestos de trabajo durante los años de la crisis. Los procesos por enfermedad llegaron a reducirse un 46% y ello ahorró más de 3.000 millones a la Seguridad Social. En 2015, con la economía y el empleo creciendo por encima del 3% desapareció el «efecto crisis» y los trabajadores comenzaron a estar más confiados en sus empresas, lo que provocó que, tras seis años de descensos y un tímido aumento en 2014, las bajas laborales volvieran a repuntar y con ellas el gasto público.

Los datos del último informe de Adecco reflejan que la tasa de absentismo aumentó entre 2000 y 2007, del 3,7% al 4,9%, para estabilizarse y reducirse ligeramente entre 2008 y 2011, en torno a 4,7%. La reducción más intensa se produjo en 2012 y 2013, hasta el 4,3% y 4,1%. En 2014 la tasa sufrió un leve repunte, por primera vez en seis años, que se agudizó durante 2015, cuando se situó en el 4,7%, niveles todavía por encima de los que se registraron en 2000 y 2001.

El informe de Adecco hace una comparativa internacional de absentismo y concluye que es superior en aquellos países en los que la cobertura por enfermedad es más generosa. Cita España, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Australia, Canadá y Estados Unidos como los países con mayor nivel histórico de bajas laborales.