El Comercio

Jorge Barrero, el pasado miércoles, en una conferencia en la Escuela Politécnica de Ingeniería.
Jorge Barrero, el pasado miércoles, en una conferencia en la Escuela Politécnica de Ingeniería. / L. MANSO

«Salimos de la crisis con un modelo menos basado en el conocimiento»

  • «Si somos rápidos podemos liderar el cambio, aunque el contexto político nos hace difícil innovar. Hay que recuperar los indicadores de gasto en I+D»

  • Jorge Barrero Director general de la Fundación Cotec

Hace algo más de un año, Jorge Barrero (Ibias, 1975) fue nombrado director general de la Fundación Cotec, una de las instituciones relacionadas con la innovación tecnológica más prestigiosas de España. Su llegada coincide con un cambio en los objetivos de la entidad, que busca tener un papel más activo en defensa de la ciencia, en tiempos que no son nada propicios. Barrero no oculta su enfado por los pocos fondos que el Estado destina a la innovación. «Es un drama», asegura, aunque defiende que tanto España como Asturias tienen mucho que decir en esta materia.

El presupuesto del Gobierno dedicado a la ciencia ha caído en picado con la crisis.

Los españoles piensan que nunca hemos tenido ciencia,por eso no se sorprenden de lo que hemos perdido. En tiempos de Cristina Garmendia como ministra había el doble de inversión, España había hecho un camino ejemplar. Se situó como décima potencia mundial, cuando en los sesenta era la número 32; atraíamos talento, pero todo eso ha desaparecido. No se ha pensado que la ciencia era parte de ese sistema del bienestar que había que proteger y hay una sociedad a la que esto no le importa porque no sabe el impacto real de la innovación en su vida, y también porque no éramos conscientes de dónde habíamos llegado. La situación de la I+D es trágica.

¿Y no se nota la recuperación económica en la ciencia?

Mientras que la recuperación económica es débil, pero parece que irreversible, los recursos para la ciencia siguen cayendo en picado. No sabemos si hemos tocado fondo, pero está claro que el tan ansiado cambio de modelo productivo no va para mejor. Salimos de la crisis con un modelo menos basado en el conocimiento que el que teníamos al entrar. Estamos a tiempo de reanimar al paciente, pero la situación es muy preocupante.

Usted defiende que el modelo de innovación está cambiando hacia otro más abierto, colaborativo y social en el que los países del sur pueden ser más potentes.

Hay varios fenómenos como la revolución digital o la globalización que influyen en la forma de innovar y los mejores, tal vez, aún no han descubierto que las cosas están cambiando. Si somos rápidos podemos liderar este cambio desde España y desde Asturias y hacer cosas muy grandes, aunque el contexto político nos hace difícil innovar y, particularmente, el contexto presupuestario. Hay que recuperar los indicadores de inversión en I+D.

La investigación básica

¿Debe ser el sector público el que impulse la innovación?

Debe tener un rol fundamental. Si se analizan los casos de éxito en Estados Unidos, siempre está detrás el sector público, lo que pasa es que en Europa se fomentan las subvenciones directas y allí utilizan políticas más sutiles, como el capital riesgo o compras públicas. Parece que el Estado no está, pero está. Solo lo público se atreve a hacer las grandes revoluciones. El dinero público llevó al hombre a la Luna. ¿Va el sector privado a realizar investigación básica? No, pero es necesaria para que después la haya aplicada. Sin un sector público emprendedor es imposible competir.

Dicen que en España hace falta que las empresas inviertan en I+D.

Hay que tener en cuenta el valor de la innovación no tecnológica. Las empresas patentan poco por tradición, por tener un tamaño pequeño... Esto hace difícil que se produzcan ciertos fenómenos, pero el conocimiento no solo se basa en patentes. En Alemania hay grandes empresas farmacéuticas o industriales con tradición de patentes, nosotros tenemos grandes empresas del turismo o del sector servicios con mucha innovación, pero que no patentan. Hay una parte de la foto que no estamos viendo, como la investigación oceanográfica o social.

¿Cómo cambiaría las políticas de apoyo a la innovación?

Las políticas de apoyo a la innovación han innovado poco y se resumen en subvenciones directas o indirectas, como pueden ser los incentivos fiscales, o regular para que las cosas ocurran. Estos mecanismos no funcionan. Son antinaturales. Nos parece más interesante el papel que puede tener la Administración como comprador, encargar cosas que no existen y desarrollar políticas más personalizadas. La necesidad de una pyme no es la misma que la de una 'startup' o la de las grandes empresas. Hay que hacer las cosas sin forzar demasiado las dinámicas del mercado.

¿Y cómo ha cambiado Cotec?

Teníamos un perfil muy descriptivo, pero ahora no queremos solo describir los problemas, sino atacarlos. Estamos a la caza de problemas que podamos abordar. Vamos a intentar que las cosas cambien.

¿Cuáles son esos problemas?

Sobre todo nos hemos marcado dos retos, uno en la educación, educar para innovar e innovar también para educar, y otro en la financiación de la innovación. Tenemos que ayudar a la economía a valorar los activos intangibles, no solo las casas o terrenos. Si la banca no entiende el valor de las cosas intangibles para conceder un préstamo se equivocará.

¿Qué papel debe tener la universidad en materia de ciencia?

La universidad no tiene que ser observador, sino un protagonista. El conocimiento se genera cada vez a más velocidad y se abarata la tecnología, así que a muchos chavales la universidad no puede formarles, porque saben más que cualquier profesor. La universidad no está al día en tecnología emergente. Ha vivido muy bien en un entorno sin competencia, pero tiene que darse cuenta de que ya no tiene el monopolio del conocimiento. ¿Cómo va a enseñar a innovar si ella no lo hace? Por ejemplo, Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, no es titulado, así que no podría ser profesor. Hay que replantearse esas cosas. Un chaval de 18 años o un calderero con la FP pueden enseñar muchas. Las cosas se deben absorber de forma más natural.

Y con este panorama, ¿tiene algo que hacer Asturias ?

El Principado y el Ayuntamiento de Gijón son patronos de Cotec y eso muestra su interés. Tiene mucho mérito la cultura de la innovación que se está desarrollando en el territorio. Hay grandes compañías globales que han decidido instalarse en la región. Eso no es casual y, desde luego, no es fácil que empresas como Arcelor o Thyssen instalen un centro global de I+D, ni en España, ni en Asturias. Me consta también de que hay compañías de alta tecnología nacidas de la Universidad de Oviedo y de centros tecnológicos. Asturias tiene bazas que jugar y lo está haciendo en una situación que no es buena.