El Comercio

«Se trata de atraer talento, no de que el talento vuelva», dice el director de COTEC

  • Jorge Barrero cree que el plan regional pudo haber fracasado porque busca la vuelta de investigadores asturianos cuando «no es tan relevante de dónde son»

Mientras el Principado analiza las razones por las que el plan regional de retorno de talento para investigadores no recibió ninguna solicitud, el director de la Fundación COTEC, el asturiano Jorge Barrero, pone la atención sobre el que quizá sea un error de fondo. «Es posible que no debamos enfocarnos tanto en el retorno del talento como en la atracción de éste, venga de donde venga», reflexionó preguntado sobre el fracaso de la convocatoria. Lo importante es que «Asturias tenga talento y, también, que los investigadores asturianos triunfen fuera de la región». En este sentido, explicó, «a nadie le sorprende que Luis Enrique entrene al Barça y a nadie se le ocurre que tenga que retornar a Mareo. Y Margarita Salas, por ejemplo, se benefició de que hubiera un asturiano brillante en Estados Unidos como Severo Ochoa».

Barrero está convencido de que los investigadores en la diáspora también son un valor para el Principado «que hay que explotar». Por eso, invitó al Gobierno autonómico a seguir articulando medidas de atracción del talento y a adoptar «una visión amplia de la economía, consciente de que la red de expatriados somos un activo para Asturias».

No es que el plan de retorno suene mal. Todo lo contrario. Pero hacer coincidir las necesidades específicas de las empresas asturianas con las de un investigador también asturiano es en su opinión «complicarlo demasiado. Sería una historia perfecta y las historias perfectas son muy improbables».

Así pues, no cree que el problema de la pasada convocatoria del plan sea la dotación económica o las garantías que ofrece. Ni siquiera por las oportunidades que empresas y centros de investigación «que ejercen liderazgos mundiales» como Thyssen o Arcelor pueden ofrecer. «Somos una comunidad pequeña, con pocas empresas y pocas personas. Puede que deba priorizarse la contratación de investigadores asturianos, pero no limitarse a ellos».

El plan regional 2016-2018 fue dotado con 622.500 euros para ofrecer ayudas a la contratación de investigadores expatriados y cubrir la mayor parte del coste total de estos trabajadores durante dos años -concretamente, el 80%, hasta un máximo de 40.000 euros anuales-. Los requisitos publicados establecían una duración del contrato de al menos 24 meses y una retribución mínima para el investigador -que debía acreditar experiencia en i+D- de 30.000 euros brutos anuales.

El consejero de Empleo, Industria y Turismo, Francisco Blanco, es plenamente consciente de que existen muchos factores que pueden tener más peso que el deseo de volver a la tierra. Aún así, el Principado estudia los fallos del plan y prepara una nueva convocatoria, que pondrá en marcha «en cuanto sea posible». Planteará más acciones de promoción e intentará mantener un contacto más directo con las empresas. «Por nuestra parte -insistió Blanco- que no quede. Lo que no puedo asumir es lo que dice la diputada de Podemos: que una ayuda de dos años es pequeña. Porque tampoco podemos olvidar que hay gente en Asturias que está en el paro». Por otra parte, recordó que el Principado también desarrolla planes de atracción del talento, como el programa Jovellanos, «que no exigen que los beneficiarios sean asturianos».

Lo que parece evidente, destaca el vicerrector de Investigación de la Universidad de Oviedo, José Ramón Obeso, es que «empresas, organismos e investigadores tenemos aún muchísimo que avanzar en lo que a nuestros nexos de unión e intereses comunes se refiere». La interacción entre unos y otros «tiene muy poco recorrido histórico y habrá que seguir mejorando nuestras capacidades de comunicación». El vicerrector de la Universidad, a disposición del Principado para colaborar en este tipo de iniciativas, también reconoce que las empresas, en algunas ocasiones, «se muestran reticentes a mostrar con detalle sus necesidades de I+D para no hacer grandes revelaciones a su competencia», lo que puede dificultar que este tipo de planes lleguen a buen puerto.

Obeso es consciente de que Asturias, aún con las bazas que suponen «la reunificación familiar, sus potentes grupos de investigación y los exitosos departamentos de I+D de algunas compañías», encuentra dificultades al competir con los salarios o la estabilidad laboral que otros países ofrecen.

El responsable de investigación en el Hospital de Jove, Francisco Vizoso, ahonda en esta desventaja. «Desconcertado» y «apenado» por la falta de respuesta a la convocatoria, considera que «quizá la desconfianza sobre las perspectivas de continuar trabajando una vez finalice el plan echa para atrás a gente que se piensa mucho volver, porque ya se ha tenido que ir una vez». Dicho lo cual, defiende, «es necesario insistir y mejorar este tipo de políticas. Este país necesita una masa crítica de investigadores, no es algo que nos sobre».

En una línea parecida se manifiesta el director del Instituto Tecnológico de los Materiales y el Acero (ITMA) y de Prodintec, Íñigo Felgueroso. «No sé qué puede haber fallado en la convocatoria, pero es una buena oportunidad para retornar. Es una iniciativa innovadora y atractiva, un buen primer paso», por lo que la Administración asturiana debe «insistir, a veces las cosas necesitan tiempo».

Mucho más crítico se mostró el secretario general de Podemos, Daniel Ripa, que volvió a cargar contra el Ejecutivo regional, al que reprochó no haber querido «escuchar las propuestas» de su partido e intentar «usar un mecanismo de marketing sin contenido detrás». Los jóvenes a los que va dirigido el plan, lanzó, «están convencidos de la absoluta incapacidad e inutilidad de un gobierno que no sólo les obliga a exiliarse sino que es incapaz de garantizar oportunidades de retorno en esta tierra».