El Comercio

La siderurgia se une ante la amenaza China

Un operario chino pasa por delante de tuberías en un acería de Tangshan.
Un operario chino pasa por delante de tuberías en un acería de Tangshan. / REUTERS
  • La industria del acero europea se reestrutura para hacer frente a un mercado internacional cada vez más complejo

  • Tras la compra de Wisco por Baosteel, Arcelor sigue en su puja por Ilva y Tata Steel negocia con Thyssen

El acero es un sector de titanes. Pero a medida que el mercado se complica, parece llamado a ser de gigantes de aún mayor tamaño. La espita la abrieron a finales de septiembre las dos compañías estatales chinas Wisco y Baosteel. La adquisición de la primera por parte de la segunda creará la mayor empresa siderúrgica del país asiático y la segunda compañía mundial del sector por volumen de producción. No amenazan la supremacía de Arcelor, pero sí supone un movimiento que puede dar paso a otros que ya se negocian en el mercado europeo: ArcelorMittal puja para hacerse con la italiana Ilva y Tata Steel negocia entrar en la división de acero europea de ThyssenKrupp.

La operación china se enmarca en la estrategia de su Gobierno de reducir la sobrecapacidad del sector, un exceso que ha hecho temblar a medio mundo. El rápido despegue de la economía del país asiático le hizo pasar de producir 150 millones de toneladas de acero en el año 2000 a 803 millones en 2015, casi la mitad de los 1.621 que se producen en todo el planeta. Sin embargo, la desaceleración de su crecimiento ha provocado una sobrecapacidad que se sitúa entre los 350 y los 400 millones de toneladas, más del doble que la producción de la UE (166 millones). La salida del acero chino a otros mercados a precios extremadamente bajos, incluso inferiores al coste de producción, amenaza la supervivencia de la siderurgia en el viejo continente. Países como Estados Unidos, Australia o Canadá han impuesto duros aranceles que complican la entrada del acero chino. Sin embargo, en Europa, con una normativa más garantista respecto al libre comercio, las medidas se están adoptando más despacio y son menos agresivas, aunque también avanzan. Desde esta semana, las importaciones de determinadas chapas gruesas que proceden de China son penalizadas entre el 65,1% y el 73,7% y las de algunos productos planos laminados en caliente deberán pagar derechos de aduana de entre el 13,2% y el 22,6%. En total la Comisión Europea ha adoptado 37 medidas de defensa comercial por la importación de productos siderúrgicos, pero no son suficientes para satisfacer a las compañías del sector, que mueven ficha.

Aunque Arcelor es el mayor grupo siderúrgico del mundo y el de mayor tamaño en Europa, en el viejo continente se encuentra ante un mercado fragmentado en el que también tienen peso productores como Salzgitter, Tata Steel, ThyssenKrupp, SSAB, Voestalpine, Arvedi, Marcegalia o Ilva. Esta situación, a la que se suma la llegada de acero masivo de China, le impide tener un papel más significativo a la hora de fijar precios.

A pesar de que en los últimos años ArcelorMittal ha buscado reducir su capacidad en Europa, prueba de ello es el cierre los altos hornos de la acería francesa de Florange en 2013, la multinacional considera la compra de Ilva «estratégica» para completar su presencia en el mercado europeo de productos planos y blindar su presencia en el sur de Europa.

Por otro lado, las negociaciones entre la india Tata Steel y la alemana ThyssenKrupp para unir fuerzas en Europa se encuentran avanzadas. Aún no se ha determinado cómo se desarrollaría su relación, pero se baraja crear una empresa de riesgo compartido en la que Tata Steel tendría primero una participación en el negocio de acero y la opción de aumentar, posteriormente, su paquete accionarial. Thyssen también se planteó una posible unión con su rival local Salzgitter, pero la operación entre los competidores alemanes resultaba aún más compleja.