El Comercio

Adiós al asesor empresarial Diego Junquera, un hombre «entregado a los demás»

La viuda de Junquera y sus tres hijas, arropadas por los muchos asistentes que llenaron la iglesia.
La viuda de Junquera y sus tres hijas, arropadas por los muchos asistentes que llenaron la iglesia. / J. PAÑEDA
  • Familiares y amigos del consultor llenaron la iglesia de San Julián de Somió, para despedirse del que fue vicepresidente del Colegio de Titulados Mercantiles de Asturias

Fue una de sus hijas, Marta, quien -ante la emocionada mirada de su madre y sus hermanas- glosó la figura del asesor empresarial gijonés Diego Junquera Montero, fallecido a los 74 años. «Todo lo que él hacía era de corazón, ese corazón que de tanto dar terminó agotándose, sin nunca dejar de luchar», contó emocionada a las decenas de personas que llenaron la iglesia de San Julián de Somió para darle el último adiós a su padre, en un funeral en el que todos lamentaron la repentina muerte del consultor y auditor de cuentas, mientras almorzaba el jueves en compañía de unos amigos en Avilés.

El fallecido estaba al frente de las firmas J. D. Junquera y Cía Auditores y Consultores de Gerencia Norte, con despachos en Gijón y Oviedo, y contaba con el reconocimiento obtenido a lo largo de medio siglo de profesión. Un reconocimiento que ayer se evidenció acompañado del enorme cariño que le profesan sus allegados.

El párroco de San Julián, Luis Muiña, le recordó como «una persona de fe» que, a pesar de la pena por la trágica muerte de su hijo Juan Diego, hace casi veinte años, «siguió hasta aquí». Intentó reconfortar a los asistentes con las propias palabras de sus amigos: «Decís que no tenía miedo a la muerte, porque iba a reunirse con su hijo». E intentó extender esa esperanza a los demás, «la esperanza de que lo que le decimos a Diego es un 'hasta que Dios quiera'».

Un convencimiento que también expresó su hija Marta, quien además tuvo palabras de afecto para los amigos de su padre y, en especial, para José Antonio Rodríguez Canal, por las palabras publicadas ayer en este diario, José Luis San Agustín y José Ignacio Serrano Mallada. Fue este último quien se dirigió a los asistentes: «Diego necesitó dos corazones, por su cariño, por su entrega a los demás, a su familia, a sus amigos». Serrano era uno de los comensales que compartían velada con el fallecido, quien había sido trasplantado de corazón hace poco más de seis años.

Diego Junquera se diplomó como profesor mercantil en 1962 en la Escuela de Comercio de Gijón y pasó a ocupar distintos puestos de responsabilidad en empresas como Saint Gobain, grupo propietario de la avilesina Cristalería Española. Fue miembro del consejo de administración de Hunosa, de Almacenes Simago y de Rubiera-León y Rubiera-Burgos. Además de su trabajo al frente de los despachos de asesoramiento fiscal, laboral, jurídico y mercantil, llevó a cabo distintas actividades empresariales, vinculándose a sectores como el de la construcción o el ganadero: fue propietario de una explotación en El Gobernador. También fue vicepresidente del Colegio de Titulados Mercantiles de Asturias hasta hace seis años y asesoró, como experto independiente, en el proceso de integración de Asturiana de Zinc en la multinacional Xtrata. Durante la Transición, Junquera ocupó distintos cargos orgánicos en el seno de la Unión de Centro Democrático (UCD).

Ayer, a su funeral, asistieron la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón; el concejal de Urbanismo, Fernando Couto; el decano presidente del Colegio de Economistas de Asturias, Miguel de la Fuente, o el presidente de la Cooperativa de Agricultores, Joaquín Vázquez, entre otros rostros conocidos.