El Comercio

«Notamos una mejoría en 2015, pero desde las elecciones hubo un retroceso»

José Manuel García, en las oficinas que forman parte de las instalaciones que Grúas Roxu tiene en Meres (Siero).
José Manuel García, en las oficinas que forman parte de las instalaciones que Grúas Roxu tiene en Meres (Siero). / PABLO NOSTI
  • «La crisis nos obligó a asentar lo que ya teníamos. No seguimos creciendo en maquinaria, pero mantenemos la empresa más fuerte»

  • José Manuel García Suárez Fundador y presidente de Grúas Roxu

Cuatro grúas -no es un decir: una, dos, tres y cuatro- y muchas ganas. Cuando José Manuel García (Villapérez, 1947) fundó Grúas Roxu hace 38 años no disponía aún de muchas de las herramientas con las que hoy su grupo -al que también pertenecen las firmas Plaas, IGR, Idesa y Durruti- es capaz de sortear las embestidas económicas de un país que ha pasado años difíciles. En la actualidad, cuenta con un equipo de 300 trabajadores (en España y el extranjero), una flota de 200 grúas, 100 equipos de transporte y goza de una envidiable salud. Tanto es así, que la asociación de empresarios y profesionales asturianos Asturmanager ha decidido conceder a García su premio anual, en la que es ya su XXI edición.

¿Les ha golpeado la crisis?

Como a todos. Para la empresa ha representado un cambio de actitud. Al final y transcurridos ocho años, nos ha enseñado bastantes cosas. Nos obligó a no crecer tanto, a asentar lo que ya teníamos. No seguimos creciendo en cantidad de maquinaria, pero sí mantenemos la empresa más fuerte. Al no tener tanta demanda, hemos reducido la oferta y reforzado el día a día. También nos enseñó a movernos más por el mundo y nos llevó a participar en proyectos que antes nunca nos habíamos planteado. La obra pública española pasó de significar el 60% de la actividad a ni siquiera alcanzar el 10%.

¿Qué ocurrió con la plantilla?

Tuvimos que hacer algún ligero ajuste, pero prácticamente pudimos mantenerla. En 2013 o 2014 hubo días de no poder dar actividad a unas 80 o 90 personas, así que la plantilla aquí se redujo un poco, de 280 a unos 260 trabajadores.

¿En qué situación se encuentra el sector de grúas móviles?

Como presidente del sector a nivel nacional, mi opinión es que está en una situación bastante calamitosa. No hay apenas actividad en comparación con la que había. Muchas empresas no hicieron los deberes. Se trata de compañías a las que les resulta muy difícil hacer un bloque, para que en vez de veinte empresas haya dos. Ese es el gran problema: se repite mucho la oferta, pero no hay ninguna fuerte. Eso genera una competencia salvaje en un escenario de poca actividad. Hubo algunas fusiones, pero no resultaron porque los socios no se entendieron. En nuestro caso particular, adquirimos las empresas e hicimos un gran bloque, aunque conservásemos diferentes marcas. Nos permitió ahorrar, porque de este modo los gastos no se multiplican, y pudimos optimizar nuestra situación. Eso fue lo que nos hizo fuertes.

Los transportistas reconocen el envejecimiento del parque de vehículos y la necesidad de renovar la flota. ¿A ustedes les ha pasado lo mismo?

No. Como nuestra oferta era superior a la demanda, la redujimos pero reforzamos lo que nos quedaba. Hemos ido renovando la maquinaria permanentemente. Puedes quitar dos grúas y poner una solo, pero nueva. Eso fue lo que nos hizo fuertes. Mi política siempre ha sido la de reinvertir. De reparto de beneficios entre socios, cero.

¿Han comenzado a notar la recuperación?

Notamos una mejoría en 2015 pero, desde las elecciones de diciembre, aunque hay proyectos no llegan a iniciarse. Hasta ahora no se ha visto el crecimiento al que se apuntaba el año pasado, de hecho ha habido un retroceso.

Ahora que habrá nuevo gobierno, ¿dinamizará el sector?

Lo primero que debe hacer es ponerse a gobernar ya. Esto es como salir a una carrera con retraso. El Gobierno y las administraciones autonómicas y municipales tienen que ser más ágiles y poner al servicio de los ciudadanos un mecanismo facilitador, para que la poca actividad que hay no se atasque.

¿Cómo les ha afectado el aumento de la morosidad?

Nos afectó bastante. Hemos sufrido muchos impagos de empresas que se declararon en concurso de acreedores. Muchas veces no hemos conseguido recuperar ni un céntimo.

La internacionalización ha sido un alivio económico para muchas empresas. ¿Cómo fue su salto al exterior?

Cuando monté la empresa, primero trabajé con lo que había en España, pero pronto empecé a moverme por toda Europa. Todavía teníamos que pagar aranceles para traer máquinas, pero mi idea siempre fue la de apostar por un tipo de maquinaria más innovadora, versátil, ágil y con mejor tecnología. Con la crisis, vimos que la cosa aquí no tiraba. Ahora tengo un pasaporte lleno de sellos y conseguimos proyectos puntuales que nos ayudaron mucho a cubrir años de penurias. Hemos estado en Uruguay, Ucrania, Polonia, Alemania, Bulgaria... Desde hace tres años tenemos una empresa en Costa Rica, con 50 trabajadores, a la que enviamos los excedentes. Allí tenemos ya 40 grúas y unos cuantos camiones.

El mercado internacional supondrá, entonces, una parte importante de sus ventas...

Hubo un momento en el que, todas esas obras puntuales, llegaron a representar entre el 30 y el 40% de la facturación. Ahora, la demanda nacional ha vuelto a crecer.