El Comercio

José Manuel Castro, en Avilés.
José Manuel Castro, en Avilés. / MARIETA

«El uso del automóvil también contamina mucho y nadie lo cuestiona»

  • «Cualquier aplazamiento con las baterías de cok es peligroso. Un cambio en la dinámica del mercado puede echar abajo una inversión vital»

  • José Manuel Castro Secretario general de CC OO en Arcelor

José Manuel Castro (Avilés, 1969) lleva solo cinco años como representante sindical, pero ya está curtido en mil batallas. Al recién reelegido secretario general de la sección sindical de CC OO en ArcelorMittal en Asturias le ha tocado bregar con la multinacional en momentos muy convulsos, en plena crisis económica y con la empresa intentando realizar todos los recortes posibles. Este maestro industrial, designado delegado sindical en 2011, accedió a su cargo actual hace dos años, tras la prejubilación de su antecesor, Ángel Díaz Martínez. Después de la firma del VI acuerdo marco en enero, en el que la compañía aceptó gran parte de las reclamaciones de los trabajadores, parece que las relaciones se han tranquilizado. Pero Castro avisa: el futuro no será fácil.

Las cosas parecen ir mejor que hace dos años, cuando accedió al cargo.

Este año logramos revertir las difíciles condiciones impuestas en el acuerdo marco y garantizar la llegada de inversiones, pero quedan muchos retos: negociar el convenio, ver qué pasa con otras inversiones necesarias para modernizar las factorías, tratar de lograr un coeficiente reductor para trabajadores de la siderurgia, mejorar en temas de seguridad y salud... También hay que ver qué pasa con las baterías de Avilés y que se lleve a efecto la reforma de las de Gijón.

Ante todos esos retos, ¿ve el futuro con optimismo o pesimismo?

Hemos pasado cuatro años muy difíciles, pero lo que viene ahora no va a ser fácil, como la posibilidad de que China sea declarada economía de mercado, la problemática de la tarifa eléctrica o la posible compra de Ilva. A esto hay que sumar el parón político que hemos tenido, que ha afectado a la obra pública.

China es el nuevo gran enemigo.

No queremos competencia desleal. No puede ser que haya una industria subvencionada, que tiene la energía gratuita, que no cumple requerimientos medioambientales y que pone sus productos aquí por debajo del precio de su coste, mientras nosotros cumplimos todos los requisitos y se da a los trabajadores unas condiciones dignas. Nos preocupa que sea declarada economía de mercado.

Aparentemente, excepto en el tren de carril, hay cierta calma social.

Si había cierta calma social, nos la estamos cargando. Tenemos problemas importantes, como la valoración de los trabajadores o la falta de convenio. El acuerdo marco se firmó en enero, pero sin convenio no se puede aplicar la subida salarial correspondiente. Además, está el tema de los trabajadores de contrato individual, alrededor de un millar, que tienen jornadas leoninas y peores condiciones que la gente bajo su mando.

Las inversiones que están en marcha, ¿aseguran el futuro?

Aseguran el futuro de una parte importante. Con las baterías de cok de Gijón se garantiza el abastecimiento de cok y las obras de la acería abren el abanico a otros productos, al igual que la inversión en el tren de carril. Sin embargo, la siderurgia es una actividad que requiere de inversiones constantes. Los competidores no se quedan parados.

¿Qué nuevas inversiones hay que pedir a la empresa?

Remozar la otra mitad de la acería y seguir haciendo que no tengamos un cuello de botella en ninguna instalación, a la vez que lograr que las acabadoras sigan mejorando. Además hay que esperar que se reformen las baterías de cok de Gijón. Son fundamentales, porque ellas dan el carácter de siderurgia integral a Asturias. Esperemos que no haya mayores retrasos, porque en casos así, cualquier aplazamiento es peligroso. Por ejemplo, un cambio en una dinámica de mercado puede echar abajo una inversión vital. Hay que tener cuidado de no poner en peligro estas decisiones.

Está habiendo mucha presión por la contaminación que genera una instalación como esta.

La industria no es limpia, contamina, pero hay que exigir a la empresa que cumpla todos los requerimientos legales. El Gobierno regional tiene el mandato claro de hacer cumplir la ley y nosotros tenemos la labor de hacer propuestas para mejorar. Llevamos años reclamando la figura del delegado de medio ambiente. Puedo estar de acuerdo con los criterios de algunas organizaciones ecologistas. Nosotros somos rigurosos y entendemos cuando se trata de críticas bienintencionadas, pero no de otras que rozan la irracionalidad y que piden que se acabe con la industria. Otras cosas muy contaminantes, como el uso del automóvil, no se cuestionan. Parece más fácil meterse con una multinacional, pero hay que tener en cuenta el empleo que genera Arcelor y, en Asturias, no estamos precisamente sobrados de trabajo de calidad. Es verdad que tiene una parte mala, pero esto no es China: no vertemos al mar, no hay un cheque en blanco de cara a la contaminación y cuando no se cumple, ahí está la autoridad para sancionar.

No ha habido accidentes mortales en el último año. ¿Se ha mejorado en materia de seguridad?

Hubo cuatro accidentes mortales en 2013 y uno en 2014. Aunque ha habido una reducción, no hay que bajar la guardia. Este ha sido un periodo trágico. Los delegados de prevención han hecho muchas cosas, una labor excelente y no siempre fácil. No pocas veces han acudido a Inspección de Trabajo. Ahora hace falta dar una vuelta a la situación de los compañeros de las empresas auxiliares para que todos los que trabajan en ArcelorMittal cumplan de igual forma los requisitos de seguridad.