El Comercio

La subasta eléctrica comienza con mejores condiciones para la gran industria asturiana

La subasta eléctrica comienza con mejores condiciones para la gran industria asturiana
  • Habrá dos bloques más de 90 megavatios, lo que mejora el escenario en el que pujará Alcoa, que vincula el futuro de su planta en Avilés al precio competitivo de la energía

Hoy comienza la subasta de interrumpibilidad para 2017 con unas condiciones que, a priori, parecen algo más beneficiosas para la gran industria asturiana. La razón es que, en esta ocasión, las empresas podrán pujar por diez bloques de 90 megavatios (MW), dos más que en la subasta anterior. ArcelorMittal, Asturiana de Zinc (AZSA) y Alcoa -que ya tras la primera subasta, a finales de 2014, vinculó la continuidad de su planta de Avilés a un precio competitivo de la electricidad- confirmaron su presencia en la puja que permite que las compañías electrointensivas sean compensadas a cambio de cortar su suministro en caso de que sea necesario.

Como habrá dos bloques más a los que optar, el escenario para la aluminera de San Balandrán, en un contexto de incertidumbre sobre su posible venta, y para los otros grandes consumidores eléctricos de la región es notablemente mejor. Los bloques de 90 MW son los que mayor remuneración en la factura eléctrica suponen para las grandes empresas.

Según la resolución del Ministerio de Energía, además de los diez bloques de 90 megavatios, que suman 900 MW, se sacarán a subasta 340 bloques de 5 MW, que alcanzarán los 1.700 MW. El precio de salida para cada megavatio del bloque de 5MW será de 160.000 euros, un 20% inferior a los 200.000 de hace un año. En el caso de los bloques de 90 MW, la cantidad asignada también es inferior, 310.000 euros, 30.000 menos que en la puja de 2015. Casi un 9% de diferencia.

Con la reforma energética, el Gobierno creó un sistema de subastas para repartir entre las industrias el llamado servicio de interrumpibilidad, por el que los grandes consumidores de electricidad reciben un incentivo por modular su consumo en momentos de saturación en el sistema eléctrico.

La primera subasta celebrada a finales de 2014 generó críticas de varias empresas. Especialmente, de Alcoa, que llegó a amenazar con despedir a 800 empleados de dos plantas, entre ellas la avilesina, si no se le concedían más bonificaciones por el servicio de interrumpabilidad. El Ejecutivo cedió entonces y convocó una nueva subasta. Sin embargo, las cosas no acabaron de aclararse. El pasado ejercicio la multinacional no salió bien parada en la puja, al no lograr ningún bloque de 90 MW para Asturias -consiguió tres pero los destinó todos a la factoría de San Ciprián- y quedarse con solo 22 de 5 MW para la planta de Avilés.

Posible venta

El Gobierno regional cifró la pérdida de la empresa en la subasta en unos 12 millones de euros con respecto al ejercicio anterior y, en el caso concreto de la factoría avilesina, en más de un millón de euros. Esta vez, además, la compañía llega a la subasta eléctrica enmarcada en un contexto de posible venta. El grupo Atlas Holding ha mostrado su interés en los últimos meses por adquirir las factorías de Avilés, La Coruña y San Ciprián. Así que las plantillas de Alcoa, tanto en el Principado como en Galicia, están más pendientes que nunca de lo que ocurra hoy.

La multinacional ingresó el año pasado 125 millones de euros por la compensación de interrumpibilidad y confía en que este año la cifra aumente a 150 millones.