El Comercio

Central térmica de Narcea, de Gas Natural Fenosa, en Tineo.
Central térmica de Narcea, de Gas Natural Fenosa, en Tineo. / E. C.

Energía autoriza a cerrar el grupo I de la térmica de Soto de la Barca

  • La eléctrica Fenosa tiene cuatro años de plazo para desmantelar la instalación, de 55 megavatios y que dejó de funcionar en 2007

La Dirección General de Política Energética y Minas ha autorizado a Gas Natural Fenosa a cerrar el grupo I de la central térmica de Soto de la Barca (Tineo), según publicó ayer el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La compañía tiene ahora tres meses para echar el candado y cuatro años para desmantelar la instalación más antigua de las tres que conforman la planta y que desde 2013 mantenía una producción simbólica.

Gas Natural Fenosa había solicitado ya en 14 de septiembre de 2015 autorización administrativa para el cierre del grupo I, que tenía una potencia instalada de 55 megavatios.

El área de Industria y Energía de la Delegación de Gobierno en Asturias y el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE), habían emitido en octubre sus informes favorables, al considerar que el cierre «no tendría incidencia en la seguridad del sistema y en la garantía de suministro eléctrico».

El complejo energético de la central térmica de Soto de la Barca se compone de tres grupos: el número uno, de 55 megavatios, el más antiguo, que había iniciado su producción en 1965 y que estaba fuera de funcionamiento desde 2007, con excepción de una pequeña producción en 2013; el número dos, de 166 megavatios, y el grupo III, con una potencia de 364 megavatios.

Con la ampliación de este tercer grupo, a principios de los años ochenta, la producción alcanzó los dos millones de toneladas, divididas en un 80% térmico y un 20% para usos domésticos y varios.

Fuentes de la compañía Gas Natural Fenosa explicaron ayer que la clausura de este primer grupo de la central térmica de Narcea «se debe a su baja competitividad en el mercado» y que su cierre no afecta a la plantilla ni tiene ningún impacto en términos de producción, puesto que dejó de generar energía eléctrica en 2007. En la central trabajan unas 140 personas, entre personal propio y de empresas que se encuentran de manera permanente en la instalación.

Las mismas fuentes confirmaron que el desmantelamiento del grupo se realizará durante los próximos cuatro años, y que los terrenos, forman parte de la central.

Aunque la clausura de este grupo no afecte al empleo ni a la actividad minera asturiana, simboliza un paso más en el ocaso de la industria del carbón.