El Comercio

Medio siglo desde el encarcelamiento de Ramón Rato

Ramón Rato y don Juan de Borbón, en una visita a Gijón, en 1980.
Ramón Rato y don Juan de Borbón, en una visita a Gijón, en 1980. / MATILLA
  • El 2 de noviembre de 1966 el padre de un jovencísimo Rodrigo recibió en su domicilio una carta de arresto. Fue condenado por evasión de capitales

La incansable aspiración de los Rato por convertirse en una de las grandes familias de la banca española ha dejado a la familia no pocos disgustos a lo largo de los últimos cincuenta años. La petición de cárcel que pesa contra el exvicepresidente del Gobierno no es la primera experiencia de la familia con la prisión. Hace justo medio siglo, el 2 de noviembre de 1966, su padre, Ramón Rato Rodríguez-San Pedro, recibió en su domicilio de Madrid una notificación de arresto «por haberse comprobado la existencia de hechos susceptibles de ser calificados como delito monetario». Al día siguiente, su hijo mayor recibió la misma desagradable sorpresa. Rodrigo fue testigo de todo aquello con solo 18 años.

Los dos detenidos fueron acusados de evasión de divisas desde el Banco de Siero, controlado por la familia desde 1953. Éste fue intervenido pocos días después de los arrestos, por orden del entonces ministro de Hacienda y gobernador del Banco de España, Mariano Navarro Rubio. Los Rato fueron procesados por colocar 70 millones de pesetas en una filial que habían creado en Suiza y de montar una «organización clandestina». En el país helvético, Ramón, quien también había creado el Banco Murciano, ocultaba 70 millones de pesetas. El joven Rodrigo presenció la detención de ambos cuando la Policía se plantó en el banquete de boda de su hermana María de los Ángeles para ejecutar la orden judicial. Por aquel entonces, la familia atribuyó lo ocurrido a una melodramática y directa venganza de Franco. Una versión que los allegados sustentaron en que, al parecer, Ramón Rato había reclamado la devolución de un crédito a Nicolás, hermano del dictador y distraído en sus obligaciones.

Según trascendió, fue la deslealtad de un empleado enfadado la que puso a las autoridades sobre la pista del asturmadrileño. Fuera como fuese, Ramón acabó en Carabanchel tras la sentencia firme que le condenaba a tres años de cárcel y una multa de 176 millones de pesetas. Su hijo mayor fue castigado con dos años de pena y 44 millones de multa. Pero, además, fueron penados de distinta consideración otros colaboradores, entre ellos, otro de los vástagos de Ramón, Faustino. En ese momento, el patriarca ya había marcado el camino a su hijo menor, Rodrigo, por la senda de la política y lo había acercado a su amigo Manuel Fraga, de cuya mano entraría muchos años después en Alianza Popular. Según numerosas informaciones, además de amistad, existieron generosas aportaciones económicas al partido.

De la radio a las 'black'

Para cuando Don Ramón falleció, en 1998, Rodrigo era vicepresidente del país y uno de los principales nombres del rebautizado como Partido Popular. El padre, que ya en 1937 había participado en la fundación de Radio Nacional de España y que diez años después había constituido la Cadena Rato tras comprar Radio Toledo, no pudo cumplir su sueño de triunfar como banquero.

Ya en democracia, la familia se deshizo de las 66 emisoras de la Cadena Rato (las vendieron a la ONCE) y de otras de sus empresas. El patriarca no vivió para ver a su hijo menor al frente del Fondo Monetario Internacional. Ni para ser testigo de su declive cuando un nuevo escándalo bancario, esta vez el de Bankia, volvió a caer sobre su apellido. Murió antes de que se supiese que el exministro de Aznar pagaba gastos de carácter personal con 'tarjeta black'. Antes de la tormentosa salida a bolsa de Bankia y antes de las acusaciones de administración desleal. Antes de los registros por presuntos delitos de blanqueo. Y antes de que, un escándalo económico tras otro, el apellido Rato retrocediese en el tiempo 50 años, cuando conoció la cárcel.