El Comercio

Rajoy no da su brazo a torcer y se niega a dar marcha atrás en sus reformas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. / Efe
  • El presidente del Gobierno responde a la convocatoria de manifestaciones por parte de los sindicatos e insiste en que "sería muy negativo" derogar la reforma laboral

Lo ha dicho por activa y por pasiva y parece que lo tiene claro. Pese a la convocatoria de movilizaciones en diciembre lanzada hace escasos días por los sindicatos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se mantiene fiel a su espíritu y, una vez más, ha vuelto a insistir en que sería “muy negativo" derogar las reformas que aprobó en su primera legislatura y que, a su juicio, están funcionando. "Es muy importante continuar, y lo haremos, con las reformas estructurales", ha reiterado, para afirmar que "cuando se hacen reformas sin duda se consiguen buenos resultados". Eso sí, ha tendido la mano a los partidos políticos para acordar el techo de gasto.

"El espíritu reformista implica no caer en la tentación de volver atrás ni deshacer los avances conseguidos por culpa de posicionamientos ideológico y otras hazañas oportunistas, ya que lo que tenemos en nuestras manos es tan importante como la prosperidad y el futuro de nuestro país", recalcó el presidente del Gobierno en una clara respuesta al órdago lanzado por UGT y CC OO, quienes, tras reunirse con el presidente en La Moncloa en su primer encuentro con los agentes sociales, criticaron las dos líneas rojas fijadas por el gobierno -no salirse del marco presupuestario marcado por Bruselas y no "liquidar" las reformas puestas en marcha por su partido- y convocaron a la sociedad civil y política a manifestarse los días 15 y 18 de diciembre.

Rajoy, durante su discurso en el acto de entrega de los III premios de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), considera que, si cediera a las pretensiones de las organizaciones sindicales de derogar, entre otras, la reforma laboral, se abrirían "serias grietas de vulnerabilidad frente a incertidumbres exteriores o crisis futuras", algo que "nadie en el mundo podría entender, ni tampoco un gobierno podría aceptar, que se cortasen las raíces de nuestro éxito".

Por su parte, el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, se posicionó de manera clara a favor de esta postura y agradeció al Gobierno "la valentía de las reformas que ha habido que hacer", entre las que citó la laboral y la fiscal, y gracias a las cuales se están creando 500.000 empleos al año.