El Comercio

«No hay duda de que estamos creciendo, pero a ritmos más lentos que antes»

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El director general de SabadellHerrero, Pablo Junceda; el subdirector de Banco Sabadell, Cirus Andreu; el director de EL COMERCIO, Marcelino Gutiérrez, y el director regional de SabadellHerrero, Pablo Lozano. / J. PAÑEDA

  • Cirus Andreu vaticina una recuperación gradual de la inversión empresarial y récords de turismo

  • El subdirector de Banco Sabadell advierte del escaso rendimiento de las rentas fijas y aconseja a los ahorradores diversificar en fondos de inversión

A España le espera un 2017 en el que «la inversión empresarial se irá recuperando», el consumo se mantendrá en niveles similares a los de 2016, se batirán nuevos récords turísticos y «seguiremos sumando» en lo que a producción industrial se refiere. «Ya no hay duda de que crecemos, pero a ritmos más lentos que antes» y, a esta velocidad, «no superaremos rápidamente el problema del desempleo». Así lo vaticinó ayer el subdirector de Banco Sabadell, Cirus Andreu, quien explicó a los asistentes al Fórum EL COMERCIO sus previsiones de inversión para el año en curso. Y comenzó descartando que en el corto plazo asistamos de una subida importante de los bajísimos tipos de interés.

Por esa razón, recomendó a las familias que deseen sacar una mayor rentabilidad a su dinero que miren más allá de los productos tradicionales de renta fija en euros. Los países centrales europeos comenzarán a abandonar las políticas de tipos de interés bajos, aseguró, pero pasará mucho tiempo hasta que estos niveles -hoy, en mínimos- se normalicen. Así las cosas, «no se alcanzarán rentabilidades interesantes hasta más allá de 2020». Los ahorradores que no se conformen con esperar a que el agua vuelva a sus cauces (y que se encuentran penalizados por estos tipos bajos y, ahora, por las expectativas de inflación) tendrán que fijar la vista en otros escenarios, como el entorno del dólar, y mover sus carteras «fuera de los pastos más tradicionales para llevarlas a terrenos menos accesibles para los pequeños inversores, como son la deuda corporativa, la Bolsa, las materias primas, las técnicas de inversión alternativa o el área dólar», entre otras.

Se trata de un mundo más complejo en el que, para desenvolverse bien, deberán buscar la guía de profesionales especializados y, si atienden a las recomendaciones del directivo bancario, acercarse a productos como los fondos de inversión, una de las «herramientas» más útiles para llegar a estos nuevos elementos.

Durante el transcurso de jornada, Andreu ahondó en que «cada vez se recibe menos por asumir más riesgo» y aseveró que «en las categorías tradicionales de inversión, con una inflación del 1,7%, hay poco que rascar». Por eso repitió como un mantra su consejo a quienes quieran obtener mayores rendimientos en los próximos tres años: «Hay que buscar la rentabilidad donde la hay».

Andreu está convencido de que 2017 será un año de giro. El ajuste sobre las condiciones financieras ha comenzado y será un ejercicio de transición de la política monetaria a la política fiscal y de transición de la globalización a la desglobalización de algunas economías. En este sentido, adquiere especial relevancia la situación de Estados Unidos, donde el nuevo presidente, Donald Trump, ya ha advertido de que no pretende ser el líder del mundo libre, sino únicamente el representante de los intereses de su país. Y ha comenzado a actuar en consecuencia. «Es difícil prever el impacto de sus políticas de gasto en la economía general. Pero habrá un giro de sus prioridades de gasto, llegando a eliminar programas de asistencia social de Obama», analizó Andreu. Una de las muestras más evidentes del cambio salta a simple vista al estudiar el equipo de profesionales que rodea al nuevo presidente y que, al contrario de la anterior Administración, «no cuenta con profesores ni gente de la universidad y el mundo académico. Hay muchos, eso sí, que vienen del mundo de los negocios». De hecho, todos.

EE UU -cuyo ascenso desde la recesión ha sido continuo- espera para esta etapa un incremento de su ritmo de crecimiento del 2%, mientras Europa se mantiene en ritmos similares al actual, aunque espera, también, alcanzar niveles superiores en el futuro.

Corrección de desequilibrios

España, según detalló el directivo del Banco Sabadell, continuará corrigiendo los desequilibrios resultado de las políticas de salida de la crisis, como el acúmulo de déficit, aunque a un ritmo más lento que el exigido por sus socios europeos. Superado el riesgo de deflación, el país entra en el terreno de la inflación. «Hemos tenido un efecto base muy fuerte con el precio del petróleo», añadió Andreu.

Por otra parte, la situación de los mercados financieros, dijo, «es de euforia etílica». Señaló a los responsables: «Los bancos centrales han inundado de capital los mercados de deuda y ahora tenemos que aterrizar de esa euforia. Parece muy difícil que ese programa de compras (que alcanza los 70.000 millones mensuales) pueda alargarse más allá de 2017», ahondó.

En este escenario, «la política es uno de los riesgos más determinantes para las previsiones de inversión», avisó en referencia a las próximas elecciones en Alemania y en Francia. Puso como ejemplo este último caso: «Si Marie Le Pen llega a la segunda vuelta con un candidato de la izquierda no se daría un buen escenario para el crecimiento europeo, porque se dificultaría el acuerdo sobre las políticas económicas que se están comenzando a poner en marcha».

El subdirector de la entidad respondió tras su ponencia a las preguntas de los asistentes, que se interesaron, entre otros temas, por dos ámbitos que han dado y darán mucho que hablar: la demografía y la productividad.

Respecto a la primera, Andreu advirtió de que «los rusos cada año son un millón menos» y, en Japón, «el 60% de la población estará jubilada el año que viene». Una tendencia que no le es ajena a España, que se acercará a situaciones parecidas «cuando la generación de los sesenta agote su vida activa». También habló de productividad: «A excepción de Madrid, todas las comunidades están por debajo de la media europea. No se ha hecho un ejercicio de reasignación del gasto público. Nos hemos ahorrado el ejercicio antipático de cuestionar el status quo, pero es urgente», sentenció.

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