El Comercio
Rubén García.
Rubén García. / DANI MORA

«A China hay que ofrecerle servicios, calidad, 'know how' y tecnología»

  • Rubén García Quismondo Socio director de Quabbala

Rubén García Quismondo lleva 18 años asesorando a clientes chinos y españoles y hace dos años abrió una delegación en Hong Kong. El socio director de Quabbala Abogados y Economistas reconoce que no es fácil entrar en el mercado del país asiático y aconseja planificar muy bien los pasos a dar y no tener prisas.

Dicen los analistas que la posibilidad de que Estados Unidos se cierre sobre sí mismo podría dar paso a que China tomara el relevo del liderazgo global.

No lo creo así. El hecho de que el presidente de EE UU tenga unas características particulares no significa que se vaya a replegar del liderazgo mundial, y ni China está preparada, ni lo pretende. Sí es cierto que es la segunda economía del mundo y el principal socio comercial de Estados Unidos, con el que tiene un enorme déficit.

La patronal del metal asturiana dice que hay que estar vigilantes ante la competencia china y que los aranceles europeos son insuficientes.

China tiene un problema de sobrecapacidad en muchos sectores industriales (vidrio, metal, naval...) Como han disfrutado de unas tasas de ahorro altísimas tienen que buscar mercados exteriores porque tienen una capacidad de exportar extraordinaria y eso puede hacer que, en determinados sectores, nos veamos en situación de 'dumping' porque los precios que se ofrecen a los clientes están por debajo del coste.

Las Cámaras de Comercio advierten de que existe un grave desequilibrio en el acceso al mercado. Mientras las empresas chinas han completado un buen número de adquisiciones de firmas europeas líderes en diferentes sectores, las compañías europeas sufren grandes limitaciones para llevar a cabo operaciones similares en China.

No debemos olvidar que China es una economía socialista de mercado, dirigida por el Partido Comunista desde 1949. Los bancos son públicos y las empresas estatales disponen de recursos financieros prácticamente ilimitados, desplazando a las empresas privadas. Ya hemos oído ahora en Alemania, con la última adquisición de una empresa de robótica, que la Unión Europea debería fijar una 'golden share' o acción de oro para limitar la adquisición de determinadas empresas europeas cuando quien lo hace es una compañía pública con unos accesos a financiación que no son equivalentes a los de las empresas privadas europeas. Sí que estoy de acuerdo en que se estudie caso a caso y se tomen medidas en este ámbito, pero no a nivel nacional, sino europeo.

Usted conoce muy bien el mercado asiático, ¿qué consejos daría a los empresarios asturianos que quisieran dar ese salto?

Lo primero es recurrir a las instituciones públicas que puedan apoyar en esa labor. Además, hay que destinar recursos económicos y mucho tiempo. Hay que pensar en planes que posiblemente nos lleven desde uno a tres años. Hay que ser conscientes de que tanto China como otros mercados asiáticos requieren mucho esfuerzo, pero las empresas que lo hacen logran entrar en ese mercado y se encuentran con que están todos los competidores del mundo. Hay que hacer mucho estudio previo y luego apoyarse en consultores o profesionales para llegar a un buen acuerdo de joint venture, que es lo más recomendable.

Una vez dentro del mercado chino, ¿cómo se compite?

Las empresas europeas no pueden competir en precio. A China hay que ir con calidad, servicios, 'know how' y tecnología.

¿En qué sectores se encuentran las principales oportunidades de negocio?

China tiene un problema gigantesco de contaminación del aire, del suelo o de los ríos. Y ahí surge una oportunidad grande para las empresas españolas, que son líderes en la gestión de residuos urbanos o en el tratamiento de aguas residuales. También hay oportunidades en todo lo relacionado con el cuidado a la tercera edad o la tecnología agrícola. Todo lo que sea 'know how' y tecnología es muy valorado. Si no lo aportamos nosotros, lo hará otro.

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