El Comercio

«Solo valen grandes pactos para tratar sobre El Musel, la Zalia o la variante»

José Manuel Zapico, en el exterior de la sede de CC OO de Oviedo, antes de la entrevista.
José Manuel Zapico, en el exterior de la sede de CC OO de Oviedo, antes de la entrevista. / DANIEL MORA
  • «Esta región lleva años a la deriva porque no hay un rumbo predeterminado desde la Administración»

  • José Manuel Zapico Secretario general de Comisiones Obreras de Asturias

«Los de mi generación estudiamos lo que nos gustaba y trabajamos en lo que podíamos». Y José Manuel Zapico (Langreo, 1977) se graduó en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad de Oviedo, hizo un máster en organización social, y se buscó la vida buzoneando publicidad y escanciando sidra en Sama al tiempo que preparaba oposiciones. Fue interino en el Ayuntamiento de Gijón, en el de Noreña y finalmente sacó la plaza de auxiliar administrativo en el de Caso en 2005. Su etapa anterior como secretario general de CC OO del Nalón le ha servido para «curtirme» y afrontar ahora su nueva responsabilidad al frente de la organización en Asturias con «más recursos y más frentes». Se define como un «hombre tranquilo» y así lo refleja su hablar pausado y cercano. Tiene marcados sus objetivos -convertir a Comisiones Obreras en la primera fuerza sindical de la región con capacidad de acción sociopolítica- y muy claras las ideas de cómo deberían afrontarse los problemas importantes de Asturias, como el envejecimiento de la población o la falta de infraestructuras, así como cuestiones como El Musel, la Zalia o la Variante de Pajares, que necesitan, a su juicio, «grandes pactos» al margen de la concertación y estables en el tiempo, para evitar los vaivenes políticos cada cuatro años.

¿Cómo se definiría?

Soy una persona muy tranquila, a la que le cuesta separar las inquietudes sindicales y políticas de la vida personal. Mi forma de entender la vida es la militancia. Mantengo mi grupo de amigos desde la infancia, me gusta estar con la familia todo el tiempo que puedo -tiene dos hijos de 6 y 3 años-, y hacer senderismo. Tenemos unas rutas magníficas en Asturias, como el parque de Redes, una reserva de la biosfera a la puerta de casa, que no valoramos.

Tiene el segundo apellido del histórico militante Juan Muñiz Zapico, 'Juanín'. ¿Lleva en los genes la afiliación a CC OO?

(Sonríe). No soy familiar de 'Juanín'. La afiliación sindical me viene de la atmósfera en la que me crié en las cuencas. Allí todos somos de la familia minera. Mi padre tenía una empresa de venta de carbones, era el carbonero, el que repartía el carbón a domicilio. De neñu, ayudaba los fines de semana a mi padre y a mis hermanos y llegaba más negro que ellos. Me marcó también el conflicto laboral de Duro Felguera de 1993, en el que participé apoyando a la plataforma que se creó en defensa de los despedidos.

Coge las riendas de CC OO en un momento en que el sindicato ostenta el 34,21% de la afiliación en Asturias. ¿Cuál su meta?

Tenemos 34.000 afiliados. Nuestro reto es claro. Queremos ser los primeros en afiliación, los primeros en representación legal de los trabajadores en las empresas y los primeros en influencia social. Lo es ya CC OO en el ámbito estatal y en Asturias hay que conseguir ser la primera fuerza sindical en este mandato. Y por una cuestión evidente: creemos que es la mejor garantía para que los trabajadores tengan una herramienta útil para defender sus derechos e intereses de clase. Una garantía para poder combatir el paro, la precariedad y la pobreza.

¿Cómo pretenden hacer para atraer nuevos afiliados?

Necesitamos un modelo sindical de trabajadores y trabajadoras, que vean a CC OO como una herramienta para organizarse y solucionar sus problemas, y no un modelo de servicios. Pretendemos un modelo sindical pegado al tajo, con una estructura sindical volcada en el día a día del trabajador, con un modelo interno profundamente democrático, donde la toma de decisiones se haga de forma colectiva y con capacidad de acción sociopolítica. Tenemos que tener capacidad para exigir servicios públicos, inversiones, infraestructuras...

¿Es consciente de que mucha gente joven está hastiada de los políticos, pero también de los sindicatos?

Sí. Antes de la crisis, los sindicatos sabían responder muy bien a las preguntas de los trabajadores, a los problemas de los padres, pero ahora hay que responder a sus hijos. ¿Qué hacer? Los jóvenes tienen que organizarse en CC OO, tener sus propios representantes, analizar los problemas y buscar soluciones. En Asturias tenemos a la mejor juventud formada y está habiendo un auténtico destierro laboral.

Unidad estratégica

El líder de USO dijo recientemente que UGT y CC OO deberían unirse porque defienden lo mismo.

Es una frivolidad decir eso. La unidad de acción sindical es estratégica. Hay que luchar con perfil propio pero también se necesitan alianzas grandes cuando los problemas de Asturias son graves.

¿Como cuáles?

Asturias lleva años a la deriva porque no hay un rumbo predeterminado desde la Administración. Necesitamos un diálogo permanente. Hay problemas muy graves, como el envejecimiento de la población, el destierro laboral de los jóvenes, la falta de infraestructuras. Y en cuestiones como El Musel, la Zalia o la Variante de Pajares solo valen grandes pactos en Asturias, como si fueran pactos de Estado, que vayan más allá de la concertación. No pueden estar sometidos a los vaivenes políticos cada cuatro años. Deberíamos definir qué Asturias queremos y huir del cortoplacismo. Nosotros apostamos por vivir y trabajar en Asturias y para eso hay que tomar decisiones al margen de ocurrencias electorales.

Además de la crisis, también la corrupción ha desprestigiado a los sindicatos mayoritarios. ¿Cómo se recupera esa confianza?

El descenso de afiliación se debe, fundamentalmente, a la situación económica del país. Las cifras de desempleo son brutales y el empleo que se crea es precario, lo que dificulta las cuotas de afiliación. También ha habido una crisis institucional. Tenemos claro que CC OO tiene que ser una herramienta transparente, con techos y ventanas de cristal, para gestionar su financiación con luz y taquígrafos. Tenemos que ganar credibilidad poniendo en valor lo que hacemos, que es mucho y bueno. Tenemos miles de delegados en los centros de trabajo, dando la cara todos los días, defendiendo intereses colectivos en situaciones muy adversas y complicadas. Visualizar eso nos hace creíbles, porque lo somos. Pero también hay que parecerlo.

Cambiar el paso

Usted ha prometido un sindicato «a la ofensiva». ¿Dónde ha estado hasta ahora, a la defensiva y en las trincheras?

Entendemos que el sindicato tiene que cambiar el paso. Ante cualquier problema, los trabajadores tenemos que golpear juntos. Hay que pasar a la ofensiva, porque los beneficios de las empresas están aumentando, pero no los salarios de los trabajadores. Y porque los presupuestos de la Administración se destinan a pagar una deuda que no generamos los trabajadores y se recorta en sanidad, educación y servicios sociales.

¿Habría motivos para una huelga general en el país?

Mi opinión personal es que hay motivos, pero no se dan las condiciones. Eso no se improvisa. Se convocan movilizaciones cuando se sabe que van a tener éxito. Las condiciones objetivas las hay -en Asturias, por ejemplo, una de cada cuatro personas vive en la pobreza- pero hay que crear las condiciones subjetivas para que las herramientas que utilicemos en las movilizaciones sean eficaces.

Ha dicho también que será un sindicato «feminista».

Una de nuestras principales luchas es la desigualdad entre hombres y mujeres. Vamos a reclamar un pacto de Estado que ponga fin a la brecha salarial.

Tras el congreso, manifestó que CC OO está fuerte y cohesionado, pero hubo una fuerte tensión interna que impidió unificar la candidatura al congreso.

El sindicato es una organización viva y con inquietudes. La pluralidad es un valor y eso se refleja en la nueva Ejecutiva, que responde a la fragmentación y flexibilidad del actual mercado laboral.

«Fernández, un fraude»

¿Qué opina del presidente Javier Fernández?

Javier Fernández es un fraude democrático. Está ausente de la vida política asturiana porque está más preocupado por los problemas partidistas.

¿Y de la política asturiana?

El PP es un partido sucursalista, que insiste en los recortes de servicios públicos y salariales, y ese movimiento nos aleja de Europa y solo nos puede traer pobreza. En la izquierda hay un escenario de convergencia ilusionante donde se pueden compartir objetivos, pero que es muy débil.

La patronal ofrece un 2,5% de subida salarial máxima. ¿Aceptarán?

La CEOE sigue condicionada por su ideólogo, Díaz Ferrán, desde la cárcel, que dicta trabajar más y cobrar menos.

La población de Asturias envejece y el fondo de las pensiones se va vaciando. ¿Qué opciones quedan?

Defender el modelo público de pensiones y crear empleo para garantizar cotizaciones suficientes. Hay que recuperar el Pacto de Toledo y en Asturias, tomar medidas para fomentar la natalidad y crear empleo para la gente joven.

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