El Comercio

Asturiana de Laminados sale a Bolsa para «captar recursos y crecer más en esta región»

Macario Fernández, presidente de Asturiana de Laminados, en la nave principal de la empresa, en el polígono de Villallana (Lena).
Macario Fernández, presidente de Asturiana de Laminados, en la nave principal de la empresa, en el polígono de Villallana (Lena). / J. C. ROMÁN
  • Su presidente, Macario Fernández, estudia nuevos proyectos que se sumarán a la inversión de 14 millones para multiplicar por cuatro la producción de bobinas de zinc en Lena

Tener «el mejor» producto, los objetivos «claros», pelear por ellos, y apostar por la exportación. Son, quizá, las claves del éxito de Asturiana de Laminados, S. A. (Asla), que este lunes se estrenará en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), la Bolsa de las pymes. Desde las instalaciones de Pola de Lena, esta compañía constituida en 2006, hace tan solo 14 años, se ha convertido en uno de los tres mayores productores de zinc laminado del mundo. Presente en más de 40 países, su imparable evolución se asienta en una constante inquietud por avanzar, fruto del espíritu emprendedor de su presidente ejecutivo, Macario Fernández. «Salimos al parqué porque queremos seguir creciendo en Asturias», aseguraba ayer él mismo a este periódico. Su objetivo, según ahondó, es «fortalecer la estructura del capital y abrirlo a otras fuentes de financiación para captar recursos y seguir creciendo».

De momento, los planes se ciñen a la ampliación de las naves ubicadas en el polígono industrial de Villallana, donde la empresa que opera con la marca 'Elzinc', hará una nueva línea de acabados para dejar listas desde ahí las bobinas de zinc. Este proyecto, para el que la empresa invertirá entre doce y catorce millones de euros, multiplicará por cuatro la actual producción para llegar hasta las 80.000 toneladas al año. También supondrá una mayor carga de trabajo. A los 120 trabajadores con los que cuentan las actuales instalaciones se podrían sumar otros 80 empleos directos en los próximos dos o tres años, según los cálculos de la firma, con lo que se alcanzaría una plantilla de unos 200 profesionales. Fernández confía en que este proyecto de ampliación, por el que lleva trabajando mucho tiempo, sea una realidad antes de que finalice el año.

Este empresario nacido en la localidad leonesa de Babia en 1948, que llegó a Asturias a los 17 años y a los 18 ya era un autónomo que «no paró» de trabajar «en todo lo que pude: industria, minería, construcción», tiene también otros proyectos para seguir generando actividad y riqueza en el Principado. «Tendría edad para jubilarme, pero no tengo ninguna gana», confiesa. Al contrario, su intención es poner en marcha una nueva empresa con un producto que nada tiene que ver con el zinc, pero que prefiere no desvelar porque «aún está verde». Lo que sí tiene claro es que se acometería en el polígono de Reicastro, en Mieres.

Solvencia y prestigio

Antes de lanzarse a la aventura de nuevos proyectos, Asla debutará el lunes en el MAB, escribiendo así un nuevo capítulo en su historia y confiando en aumentar su «solvencia, transparencia y prestigio» ante inversores, clientes, proveedores e interlocutores financieros, lo que le permitirá seguir expandiéndose y lograr su principal objetivo, «ser uno de los referentes mundiales» en la producción de zinc laminado.

El precio de salida será de 1,5 euros por acción y su capitalización inicial se sitúa en 38,5 millones de euros. Su código de negociación será 'ELZ' y su contratación se realizará se realizará a través del sistema de fijación de precios 'fixing'.

Fernández aseguraba ayer que acuden al mercado bursátil «con el ánimo muy alto» y con «la expectativa de hacer algo muy bueno para la compañía. No me cabe ninguna duda». Recordó que hace un año, Asturiana de Laminados observó que «los compañeros de viaje» que había tenido la empresa hasta entonces y que eran un 'pool' bancario, «no nos acompañaban en ese crecimiento que buscábamos». «Cuando pedíamos un poco más de gasolina para crecer lo teníamos muy complicado», relató. Por ello, la compañía decidió salir al mercado con una emisión de bonos que les permitió liquidar sus cuentas con dicho grupo bancario. «Ahora no les debemos nada. Seguimos trabajando con ellos, pero no son nuestros financiadores», dice aliviado. Mientras se deshacían de esa 'pesada mochila', Asla hizo las gestiones necesarias para su estreno en el MAB.

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