Más de 5.300 asturianos faltan al trabajo cada día sin contar con una baja médica

Más de 5.300 asturianos faltan al trabajo cada día sin contar con una baja médicaGráfico

Las empresas del Principado afrontan un coste superior a los 1.100 millones de euros entre absentismo y las bajas

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Un promedio de 5.329 personas, el equivalente al 1,4% de los ocupados de Asturias, faltan cada día a su puesto de trabajo sin estar de baja médica. Lo expone un informe de Randstad Research sobre absentismo laboral. Incluyendo tanto el absentismo con baja médica como sin ella, son cerca de 20.000 trabajadores los que no acuden a su empleo diariamente, lo que supone un coste anual de más de 1.100 millones de euros para las empresas del Principado.

El estudio analiza el absentismo laboral entendido como «la ausencia del trabajador de su puesto de trabajo cuando estaba prevista su presencia». Los investigadores diferencian dos mediciones: por un lado, el absentismo general, que incluye las bajas médicas; y, por otro, el absentismo no justificado, que excluye estas ausencias relacionadas con situaciones de enfermedad y la salud del trabajador. Para los sindicatos UGT y CC OO de Asturias, cuando se habla de absentismo no se debería incluir las faltas por motivos médicos, ya que tienen una justificación y están avaladas por profesionales sanitarios que estiman que el trabajador no está en condiciones de asistir al trabajo.

De acuerdo con este informe, referente al tercer trimestre de 2017, la tasa de absentismo laboral en España se sitúa cerca del 4,3%. Algunos sectores prácticamente duplican esta cifra, como las actividades de juegos de azar y apuestas, donde se supera el 7%. Le siguen las actividades de asistencia en establecimientos residenciales, las actividades de servicios sociales sin alojamiento y la fabricación de vehículos de motor, remolques y semirremolques, todas ellas con tasas por encima del 6,8%.

En el lado opuesto, con tasas de absentismo inferiores al 2,5%, se sitúan las actividades relacionadas con el empleo, con un 2,1%. A continuación figuran edición, telecomunicaciones, industria del cuero y del calzado, y actividades jurídicas y de contabilidad, todas ellas con tasas de entre el 2,3% y el 2,5%.

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Por comunidades, el estudio de Randstad Research revela que País Vasco, Castilla y León y Asturias son las regiones con mayores tasas de absentismo, con índices cercanos al 5%. Los menores niveles se localizan en La Rioja, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, con tasas por debajo del 4%.

Según los cálculos de Randstad Research, el absentismo cuesta 50.200 millones a las empresas en España, un 4,5% del PIB nacional. Para hacer este cálculo se tienen en cuenta diversos factores, como la pérdida de productividad y eficiencia, el coste directo para la empresa (pago de la prestación y la cotización a la Seguridad Social, contratación de sustitutos), y el coste de oportunidad en la producción de bienes y servicios.

Las medidas

Las ausencias del trabajo por incapacidad temporal han preocupado tradicionalmente a las empresas asturianas, ya que el Principado, según pone de relieve el director de Servicios Jurídicos de Fade, Ignacio García, « ha tenido y tiene cifras muy superiores a la media española, sin causa conocida que lo justifique». Alude, en ese sentido, a «un exhaustivo estudio» sobre la incapacidad temporal (IT), elaborado por el profesor César Rodríguez, de la Universidad de Oviedo, que señala que «las estimaciones realizadas permiten afirmar que la duración media de los periodos de IT es un 23,1% superior en Asturias que en el resto del por el mero hecho de que la empresa esté localizada en nuestra región». La situación no ha variado sustancialmente: la duración media de los procesos en Asturias por contingencias comunes (56,1% en 2017) es un 44% por ciento superior a la duración media en España (38,9 días).

La patronal asturiana viene reclamando que se superen los déficits de información sobre la incapacidad temporal por contingencias comunes. En segundo lugar, urge una auténtica priorización de la atención diagnóstica. «Asturias exige la autorización del médico especialista, lo que produce un enorme retraso al tener que entrar siempre el paciente en el círculo de las correspondientes listas de espera con los diferentes especialistas, en lugar de resolver», lamenta.

En tercer lugar, Fade pide una mayor sensibilización por el enorme coste de la incapacidad, «que está plenamente justificada para la atención médica y la recuperación. Pero cuando se prolonga injustificadamente, supone una enorme carga económica para las empresas, de ahí que sea necesaria una mayor vigilancia».

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